Ciclos de evolución humana a la luz de la teoría de los
chakras
"Cada año que pasa nos espera un nuevo tema principal, y cada
siete años un nuevo tema fundamental."
EN nuestro universo todo está
sujeto a ritmos y ciclos claramente específicos. Éstos empiezan en el plano
atómico y se extienden a todas las formas de existencia de la creación entera.
En el latido de nuestro corazón y en nuestra respiración, en la sucesión rítmica
de días y noches, en las estaciones, e incluso en el desplazamiento predecible
de las estrellas, detectamos las regularidades rítmicas descritas. También en la
evolución de los seres vivos podemos detectar ciclos periódicos. Así, por
ejemplo, en las plantas observamos cómo primero aparece el germen, después le
siguen las hojas, el capullo, la flor, y finalmente el fruto. Siempre se respeta
una determinada secuencia de fases evolutivas, que no son libremente
intercambiables entre sí: es bastante evidente que el hombre, como ser
inteligente en un cuerpo material, también ha evolucionado según leyes
periódicas. No solo se hace más viejo cada día y van aumentando sus capacidades
y experiencias, sino que su evolución se consuma en ciclos evolutivos mentales y
espirituales muy especiales. No en todas las épocas de la vida todos los temas
tienen la misma importancia, y si observamos este hecho con más detenimiento nos
damos cuenta que la «madre naturaleza» nos enfrenta a tareas muy específicas en
épocas concretas, tareas que hay que resolver en ese momento exacto. Si bien
estas tareas pueden presentarse con diferentes «ropajes», en general cabe decir
que una evolución determinada sólo podemos consumarla de forma óptima en una
época determinada de la vida. Por ejemplo, es muy difícil recuperar a los 25
años de edad una evolución que omitimos cuando teníamos una edad comprendida
entre 5 y 12 años. Y así ocurre que el edificio vital de algunas personas se
apoya durante toda una vida sobre unos cimientos tambaleantes, porque en los
años de juventud no se efectuaron determinadas experiencias o sólo se formaron
insuficientemente ciertas capacidades.
El conocimiento de los ciclos de
la vida no es nuevo: en todo caso podríamos decir que se ha perdido otra vez.
Diversas escuelas intelectuales, sin embargo, siguen implicando hoy día este
conocimiento con la evolución total del hombre. En círculos antroposóficos, y
dentro de éstos la pedagogía de Waldorf fundamentalmente, se conocen muy bien
estas relaciones, y se elaboraron razonablemente los planes de aprendizaje para
adaptarlos a una evolución humana correcta en función de los ciclos evolutivos
naturales e internos del niño. El fundador del movimiento antroposófico, Rudolf
Steiner, nos dejó un legado inmenso sobre este tema (por ejemplo, el libro Vom
Lebenslauf des Menschen [«Del curriculum del hombre»]). En la antropología
antroposófica reconocemos un camino vital que transcurre en fases rítmicas
claramente articuladas, dividido en «ciclos de siete años». Es totalmente
evidente que el tiempo oculta en sí mismo cualidades diferentes, o que en
determinadas épocas de su vida el hombre está diferentemente «abierto» a
determinadas influencias y experiencias, y, por tanto, «maduro» para progresos
evolutivos totalmente específicos.
Resulta interesante que este
conocimiento se integra sin fisuras en el conocimiento del funcionamiento y las
funciones de nuestro sistema de chakras. De este modo, partiendo del centro
basal, pasamos cada siete años a un chakra diferente, cuyas cualidades
constituyen un tema fundamental de nuestra vida durante ese tiempo.
Simultáneamente, ese periodo se divide en siete temas principales adicionales,
cada uno de ellos de un año de duración, y que igualmente comienzan en el chakra
basal, para recorrer año tras año uno de los siete chakras
siguientes.
Después comienza un nuevo ciclo de otros siete años, pero
esta vez con el patrón fundamental del segundo chakra. Así, año tras año
recorremos una etapa evolutiva más, que se compone del tema fundamental
septenario y de siete temas principales de un año. Después de 5 x 7 años
alcanzamos aproximadamente la mitad de nuestra vida. Después de 7 x 7 años de
vida terminamos un ciclo completo de 49 años. De forma que al entrar en el
quincuagésimo año de vida comienza una etapa totalmente nueva, tenemos
efectivamente la oportunidad de comenzar otra vez desde el principio, pero esta
vez en una «octava superior» de la evolución. También después de los 50 años de
edad nos esperan etapas de aprendizaje totalmente especiales, que hay que
consumar. Así, algunas personas terminan a la edad de 98 años el segundo gran
recorrido por los ciclos evolutivos humanos.
Cada año que pasa nos
espera un nuevo tema principal, y cada siete años un nuevo tema fundamental; en
este proceso los temas se complementan siempre de la forma más óptima. El
conocimiento del significado y la función de cada chakra nos indica el camino
para aprovechar de forma óptima cada año concreto en beneficio de nuestra
evolución. Además, nos permite comprender con mayor profundidad la evolución de
nuestros hijos y darles siempre el tipo justo de dedicación y estímulos que más
valiosos les resultarán en una época determinada.
También en el plano
material se consuma una transformación con un ritmo cíclico de siete años. Tal
vez hayas escuchado ya la existencia de la prueba biológica de que nuestro
cuerpo se renueva completamente cada siete años. A los siete años todas las
células corporales han sido sustituidas por otras nuevas, y somos personas
completamente nuevas desde el punto de vista físico. Si, por el contrario, en el
plano psíquico parece como si en esos siete años nada hubiera cambiado en
realidad, se debe a que nuestro cuerpo emocional está cargado con patrones
similares a los del inicio de este periodo de tiempo. Pero también puede suceder
que al cabo de largo tiempo te encuentres de nuevo con una persona y constates
anonadado que ha dado un paso evolutivo violento. Un cambio fundamental es
absolutamente posible en siete años.
En las páginas siguientes trataremos
de transmitirte una visión de conjunto (ayudándonos de una representación
tabulada deliberadamente escueta) sobre las experiencias que, a grandes rasgos,
debe recorrer el hombre en cada uno de sus años de vida, y las influencias para
las que es particularmente sensible. En el capítulo siguiente explicaremos con
más detalle algunos ejemplos.
En la Antigüedad el número 7 se
utilizó con frecuencia como símbolo de consumación, plenitud y perfección
(espiritual). En muchas culturas se consideraba un número sagrado, y así aún hoy
día encontramos el número 7 en numerosos escritos religiosos, en mitos y en
cuentos. También nuestras semanas transcurren en un ritmo de septenas. Éste es
el menor ritmo cíclico fundamental de nuestra existencia. Mao Tse Tung, el gran
líder revolucionario chino, intentó en el marco de la Revolución Cultural
sustituir la semana de 7 días por una semana de 10 días. Al poco tiempo se
produjeron graves fenómenos de ausentismo entre los trabajadores debidos a
enfermedades, y China regresó a la semana de 7 días.
Para algunos puede
que sea interesante el hecho de que ya antes de nuestro nacimiento atravesamos
los correspondientes estadios de los chakras. Sin embargo, esta evolución
transcurre en sentido inverso, por lo que comienza por el chakra coronal, a
través del cual fluyen hacia el embrión los flujos luminosos energéticos durante
todo el embarazo. Una vez que se han generado el chakra frontal, el chakra del
cuello, el chakra cordial, el chakra del plexo solar y el chakra sacro,
aproximadamente al final del embarazo se desarrolla el chakra radical: con lo
que el nuevo ser humano recibe su vínculo terrenal y está preparado para entrar
en nuestra atmósfera.
Tanto si aceptas estas leyes regulares como si no,
las fuerzas universales que están tras ellas no se verán influidas. Nosotros
somos libres en todas nuestras decisiones, pero vivimos siempre dentro de
ciertas leyes generales razonables. De forma que queda a nuestro albedrío cómo
utilizamos este conocimiento.
LOS CICLOS EVOLUTIVOS DEL
HOMBRE A LA LUZ DE LA DOCTRINA DE LOS CHAKRAS: 1° AL 49° AÑO DE VIDA
TEMA
PRINCIPAL PARA CADA AÑO DE VIDA
Atención: Al leer las tablas que
anteceden de los ciclos evolutivos humanos, piensa siempre que si, por ejemplo,
tienes 24 años, te encuentras en el 25° año de vida, o que si tienes 38 años te
encuentras en el 39º año de vida, etcétera.
Los ciclos evolutivos
del hombre a la luz de la doctrina de los chakras
1º a 49º años de
vida
Tema principal para cada año de vida
1er chakra.
Energía vital original, confianza original, relación con la tierra y el
mundo material, estabilidad, capacidad de imponerse.
2º
chakra.
Sentimientos originales, fluir con la vida, sensibilidad, erotismo,
creatividad, asombro y entusiasmo.
3er chakra.
Desarrollo de la
personalidad, procesamiento de sentimientos y vivencias, moderación del ser,
influencia y poder, fuerza y plenitud, sabiduría nacida de la
experiencia.
4º chakra.
Desarrollo de las cualidades del corazón,
amor, simpatía, compartir, apoyar con el corazón, desinterés y altruismo,
entrega, sanación.
5º chakra.
Comunicación, autoexpresión creativa,
franqueza, amplitud, independencia, inspiración, acceso a los planos más sutiles
del ser.
6º chakra.
Funciones del conocimiento, intuición, desarrollo
de los sentidos interiores, fuerza espiritual, proyección de conciencia,
manifestación.
7º chakra.
Perfección, conocimiento supremo mediante la
instrospección directa, comunión con los universales conciencia
universal.
"Cada año que pasa nos espera un nuevo tema
principal, y cada siete años un nuevo tema fundamental."
1er chakra:
1º a 7º año de vida.
Energía vital original, confianza original, relación
con la tierra y el mundo material, estabilidad, capacidad de imponerse.
Tema
Principal: 1 Año = 1 chakra; 2 Años = 2 chakra; 3 Años = 3 chakra; 4 Años = 4
chakra; 5 Años = 5 chakra; 6 Años = 6 chakra; 7 Años = 7 chakra)
2º
chakra: 8º a 14º año de vida.
Sentimientos originales, fluir con la vida,
sensibilidad, erotismo, creatividad, asombro y entusiasmo.
Tema Principal: 8
Años = 1 chakra; 9 Años = 2 chakra; 10 Años = 3 chakra; 11 Años = 4 chakra; 12
Años = 5 chakra; 13 Años = 6 chakra; 14 Años = 7 chakra)
3er Chakra: 15º
a 21º año de vida.
Desarrollo de la personalidad, procesamiento de
sentimientos y vivencias, moderación del ser, influencia y poder, fuerza y
plenitud, sabiduría nacida de la experiencia.
Tema Principal: 15 Años = 1
chakra; 16 Años = 2 chakra; 17 Años = 3 chakra; 18 Años = 4 chakra; 19 Años = 5
chakra; 20 Años = 6 chakra; 21 Años = 7 chakra)
4º chakra: 22º a 28º año
de vida.
Desarrollo de las cualidades del corazón, amor, simpatía, compartir,
apoyar con el corazón, desinterés y altruismo, entrega, sanación.
Tema
Principal: 22 Años = 1 chakra; 23 Años = 2 chakra; 24 Años = 3 chakra; 25 Años =
4 chakra; 26 Años = 5 chakra; 27 Años = 6 chakra; 28 Años = 7 chakra)
5º
chakra: 29º A 35º año de vida.
Comunicación, autoexpresión creativa,
franqueza, amplitud, independencia, inspiración, acceso a los planos más sutiles
del ser.
Tema Principal: 29 Años = 1 chakra; 30 Años = 2 chakra; 31 Años = 3
chakra; 32 Años = 4 chakra; 33 Años = 5 chakra; 34 Años = 6 chakra; 35 Años = 7
chakra)
6º chakra: 36º a 42º año de vida.
Funciones del conocimiento,
intuición, desarrollo de los sentidos interiores, fuerza espiritual, proyección
de conciencia, manifestación.
Tema Principal: 36 Años = 1 chakra; 37 Años = 2
chakra; 38 Años = 3 chakra; 39 Años = 4 chakra; 40 Años = 5 chakra; 41 Años = 6
chakra; 42 Años = 7 chakra)
7º chakra: 43º a 49º año de
vida.
Perfección, conocimiento supremo mediante la instrospección directa,
comunión con los universales conciencia universal.
Tema Principal: 43 Años =
1 chakra; 44 Años = 2 chakra; 45 Años = 3 chakra; 46 Años = 4 chakra; 47 Años =
5 chakra; 48 Años = 6 chakra; 49 Años = 7 chakra)
Los ciclos
evolutivos del hombre a la luz de la doctrina de los chakras
«Octava
superior» 50º a 98º años de vida
Tema principal para cada año de
vida
1er chakra: 50º a 56º año de vida.
Energía vital original,
confianza original, relación con la tierra y el mundo material, estabilidad,
capacidad de imponerse.
Tema Principal: 50 Año = 1 chakra; 51 Años = 2
chakra; 52 Años = 3 chakra; 53 Años = 4 chakra; 54 Años = 5 chakra; 55 Años = 6
chakra; 56 Años = 7 chakra)
2º chakra: 57º a 63º año de vida.
Sentimientos originales, fluir con la vida, sensibilidad, erotismo,
creatividad, asombro y entusiasmo.
Tema Principal: 57 Año = 1 chakra; 58 Años
= 2 chakra; 59 Años = 3 chakra; 60 Años = 4 chakra; 61 Años = 5 chakra; 62 Años
= 6 chakra; 63 Años = 7 chakra)
3er Chakra: 64º a 70º año de
vida.
Desarrollo de la personalidad, procesamiento de sentimientos y
vivencias, moderación del ser, influencia y poder, fuerza y plenitud, sabiduría
nacida de la experiencia.
Tema Principal: 64 Año = 1 chakra; 65 Años = 2
chakra; 66 Años = 3 chakra; 67 Años = 4 chakra; 68 Años = 5 chakra; 69 Años = 6
chakra; 70 Años = 7 chakra)
4º chakra: 71º a 77º año de
vida.
Desarrollo de las cualidades del corazón, amor, simpatía, compartir,
apoyar con el corazón, desinterés y altruismo, entrega, sanación.
Tema
Principal: 71 Año = 1 chakra; 72 Años = 2 chakra; 73 Años = 3 chakra; 74 Años =
4 chakra; 75 Años = 5 chakra; 76 Años = 6 chakra; 77 Años = 7 chakra)
5º
chakra: 78º A 84º año de vida.
Comunicación, autoexpresión creativa,
franqueza, amplitud, independencia, inspiración, acceso a los planos más sutiles
del ser.
Tema Principal: 78 Año = 1 chakra; 79 Años = 2 chakra; 80 Años = 3
chakra; 81 Años = 4 chakra; 82 Años = 5 chakra; 83 Años = 6 chakra; 84 Años = 7
chakra)
6º chakra: 85º a 91º año de vida.
Funciones del conocimiento,
intuición, desarrollo de los sentidos interiores, fuerza espiritual, proyección
de conciencia, manifestación.
Tema Principal: 85 Año = 1 chakra; 86 Años = 2
chakra; 87 Años = 3 chakra; 88 Años = 4 chakra; 89 Años = 5 chakra; 90 Años = 6
chakra; 91 Años = 7 chakra)
7º chakra: 92º a 98º año de
vida.
Perfección, conocimiento supremo mediante la instrospección directa,
comunión con los universales conciencia universal.
Tema Principal: 92 Año = 1
chakra; 93 Años = 2 chakra; 94 Años = 3 chakra; 95 Años = 4 chakra; 96 Años = 5
chakra; 97 Años = 6 chakra; 98 Años = 7 chakra)
lunes, 2 de enero de 2012
La misión y el funcionamiento de los chakras.
En este capítulo quisiéramos transmitirte las informaciones
fundamentales más importantes sobre el funcionamiento de los chakras. La
comprensión teórica de estas relaciones constituye el fundamento en el que se
basa el conocimiento práctico sobre cada uno de los chakras individuales
descritos en este libro.
Los escritos que nos ha legado la tradición mencionan un número elevado de chakras: 88.000. Esto significa que en el cuerpo humano apenas existe ningún punto que no sea un órgano sensible para la recepción, transformación y retransmisión de energías. Sin embargo, la mayoría de estos chakras son muy pequeños y desempeñan un papel subordinado en el sistema energético. Existen aproximadamente 40 chakras secundarios a los que se asigna una mayor importancia. Los más importantes de ellos se encuentran en la zona del bazo, en la nuca, en las palmas de las manos y en las plantas de los pies. Los siete chakras principales, situados a lo largo de un eje vertical junto a la mitad anterior del cuerpo, son tan decisivos para el funcionamiento de las zonas más fundamentales y esenciales del cuerpo, del espíritu y del alma del hombre, que hemos dedicado un capítulo a cada uno de ellos. En dichos capítulos podrás consultar qué cualidades anímico-espirituales específicas están relacionadas con cada uno de los chakras, qué zonas corporales están sujetas a su influencia, cómo repercuten los bloqueos de cada uno de los chakras, y muchas cosas más.
Aquí quisiéramos describir primeramente aquellas características que son comunes a los siete chakras principales. Se asientan verdaderamente en el cuerpo etérico del hombre. Se asemejan a cálices florales con forma de embudo y un número variado de pétalos. Por ello, en el ámbito cultural de Oriente a menudo se llaman también flores de loto. Las subdivisiones de las flores en pétalos independientes representan los nadis o los canales de energía a través de los cuales las energías fluyen y penetran en los chakras y a través de los que la energía se retransmite desde los chakras a los cuerpos no materiales. Su número varía desde cuatro canales en el centro radical hasta casi mil canales energéticos en el centro de la coronilla.
En una vista lateral de los chakras en forma de embudo se visualizaría, sus uniones con el canal principal en la columna vertebral, así como su posición más allá del cuerpo material.
De la concavidad situada en el centro de cada cáliz parte un canal, a modo de peciolo de la flor del chakra, que llega hasta la columna vertebral y empalma directamente con ésta. Este canal une los chakras con el canal energético principal, denominado Sushumna, que asciende por el interior de la columna vertebral y continúa en la cabeza hasta la coronilla.
Los chakras se encuentran en permanente movimiento circular. A esta cualidad deben su nombre de «chakra», que en sánscrito significa «rueda». El movimiento giratorio de estas ruedas produce que la energía sea atraída hacia el interior de los chakras. Si el sentido de giro cambia, la energía es radiada partiendo de los chakras.
Los chakras pueden girar hacia la derecha o hacia la izquierda. Aquí puede reconocerse un principio contrapuesto en el hombre y la mujer, o una complementación en la expresión de las energías de diferente “especie" puesto que los mismos chakras que en el hombre giran hacia la derecha (en el sentido de las agujas del reloj), en la mujer giran hacia izquierda, y viceversa. Todo giro a la derecha tiene como peculiaridad un predominio de la cualidad masculina, una acentuación del yang según la doctrina china; es decir, representa voluntad y actividad, y en su forma negativa de manifestación, también agresividad y violencia. Todo giro a la izquierda tiene un predominio del yin y representa sensibilidad y acuerdo, y en su aspecto negativo, debilidad.

Sentido de giro de los chakras en la mujer
La línea continua que asciende ondulando simboliza Pingala, la energía solar, y la línea de puntos representa a Ida, la fuerza lunar.

Sentido de giro de los chakras en el hombre
La línea continua que asciende ondulando simboliza Pingala, y la línea de puntos simboliza Ida
El sentido de giro cambia de un chakra a otro. Así, el chakra basal del hombre gira hacia la derecha, y expresa más activamente las cualidades de este centro: en sentido de conquista y dominio en el ámbito material y sexual. Por contra, el primer chakra de la mujer tiene sentido de giro hacia la izquierda, lo que la hace más sensible para la fuerza vivificadora y engendradora de la tierra, que fluye a través del centro radical. En el segundo chakra se invierten los signos: el sentido de giro hacia la derecha en la mujer indica una mayor energía activa en la expresión de los sentimientos; el sentido de giro hacia la izquierda del hombre puede interpretarse aquí preferentemente como lo receptivo, a menudo incluso como actitud pasiva. Y así sucesivamente. Los sentidos de giro hacia la derecha e izquierda se alternan sucesivamente y caracterizan de forma distinta al hombre y a la mujer, lo que lleva a una complementación de las energías en cada uno de los ámbitos de la vida.
Conocer el sentido de giro de los chakras permite incorporarlos a algunas formas de terapia. Por ejemplo, en la aromaterapia puedes aplicar los aromas con un movimiento circular en el sentido correspondiente, o también trazar con las piedras preciosas giros en el mismo sentido que tienen los centros energéticos.
Los chakras de la mayoría de las personas tienen una extensión media aproximada de 10 centímetros. En cada uno de los centros energéticos existen todas las vibraciones cromáticas, si bien siempre domina un color determinado, que coincide con la función principal del chakra correspondiente. En un desarrollo superior del hombre, los chakras continúan extendiéndose y aumenta su frecuencia de vibración. También sus colores se hacen más claros y radiantes.
El tamaño y el número de vibraciones (frecuencia) de los chakras determinan la cantidad y la calidad de las energías que absorben procedentes de las fuentes más variadas. Se trata de energías que vienen a nosotros del cosmos, de las estrellas, de la naturaleza, de la radiación de todas las cosas y todas las personas de nuestro entorno, de nuestros diferentes cuerpos no materiales, y también de la razón original no manifestada de todo ser. Esas energías llegan a los chakras, en parte, a través de los nadis, y, en parte, fluyen hasta su interior de forma directa. Las dos formas de energía más importantes y fundamentales son absorbidas a través del centro radical y del centro coronal. Entre estos dos chakras discurre el Sushumna, al que están unidos todos los centros energéticos a través de sus «peciolos» y que alimenta a todos ellos de fuerza vital. Es el canal a través del cual asciende la denominada energía Kundalini, que reposa, «enrollada como una serpiente», en el extremo inferior de la columna vertebral, y cuya puerta de entrada es el centro radical. La energía Kundalini representa la energía cósmica de la creación, que en la sabiduría india también se denomina Shakti o la manifestación femenina de dios. Este aspecto activo del ser divino provoca todas las manifestaciones de la creación. Su polo opuesto es el aspecto puro, amorfo y autoinherente del ser divino, en el que incidiremos con más detalle más adelante.
En la mayoría de las personas la energía Kundalini sólo fluye a través de Sushumna en proporción escasa. A medida que va despertándose por un desarrollo creciente de la consciencia, va ascendiendo a través del canal de la columna vertebral en un flujo siempre creciente, y activando los diferentes chakras. Esta activación produce una extensión de los centros energéticos y una aceleración de sus frecuencias. La energía Kundalini alimenta los chakras con la vibración energética que faculta a los hombres para ir abriendo paulatinamente en el curso de su evolución todas las facultades y energías que actúan en los diferentes planos energéticos y materiales de la creación, con el fin de integrar dichas energías en su vida.
Durante su ascenso, la energía Kundalini se transforma en una vibración diferente en cada chakra, correspondiente a las funciones del chakra respectivo. Esta vibración es mínima en el centro radical y encuentra su máxima expresión en el centro coronal. Las vibraciones transformadas son retransmitidas a los diferentes cuerpos no materiales o al cuerpo físico, y se perciben como sentimientos, ideas y sensaciones físicas.
El grado en que una persona permite la acción de la energía Kundalini depende del grado de conciencia que tenga en los diferentes ámbitos de la vida representados por los chakras, y de la medida en que el estrés y las vivencias no procesadas hayan causado bloqueos en los chakras. Cuanto más consciente es una persona, tanto más abiertos y activos están sus chakras, de forma que la energía Kundalini puede fluir a ellos con más intensidad; y cuando más intenso sea este flujo de energía, tanto más activos se volverán los chakras, lo cual, a su vez, despierta una mayor conciencia. De esta forma surge un ciclo permanente de mutua influencia, tan pronto como empecemos a eliminar nuestros bloqueos y a recorrer una senda del desarrollo de la conciencia.
Además de la energía Kundalini existe otra fuerza que fluye al interior de cada uno de los chakras a través del canal Sushumna de la columna vertebral. Es la energía del ser divino puro, del aspecto no manifestado de Dios. Entra a través del chakra coronal y hace que el hombre conozca en todos los planos de la vida el aspecto existencial amorfo de Dios como la razón original, inmutable y que todo lo penetra, de aquella manifestación. Esta energía es particularmente adecuada para eliminar los bloqueos de los chakras. En la sabiduría india se le denomina Shiva, la divinidad, que es la gran destructora del desconocimiento y que con su mera presencia desata una transformación hacia lo divino.
Así, Shiva y Shakti trabajan codo con codo en el desarrollo integral de la persona, en el que hemos integrado en nuestra vida tanto lo divino como todos los planos del ser relativo.
Junto al Sushumna hay otros dos canales energéticos que desempeñan un papel particularmente importante en el sistema energético: en sánscrito se denominan Ida y Pingala. Pingala hace las veces de portador de la energía solar, llena de ardor y fuerza motora. Este canal empieza a la derecha del chakra radical y termina en la parte superior del orificio nasal derecho. Ida es el portador de la energía lunar que enfría y serena. Este canal comienza a la izquierda del chakra radical y termina en el orificio nasal izquierdo. En su camino desde el centro radical hasta la nariz, ambos nadis se retuercen alrededor de Sushumna.
Ida y Pingala tienen la facultad de absorber prana directamente del aire mediante la respiración, y de expulsar sustancias venenosas en la espiración. Junto con el Sushumna, constituyen los tres canales principales del sistema energético. Además, hay un gran número de otros nadis que aportan a los chakras energías procedentes de los chakras secundarios y de los cuerpos no materiales, y que retransmiten esa energía a los cuerpos energéticos vecinos.
Pero los chakras también absorben directamente vibraciones del entorno, vibraciones que se corresponden con sus frecuencias. Así, mediante sus diferentes formas de funcionamiento, nos unen con los sucesos de nuestro entorno, de la naturaleza y del universo, sirviendo como antenas para la gama completa de vibraciones energéticas. También podemos denominar a los chakras los órganos sensoriales no materiales. Nuestro cuerpo físico, junto con sus sentidos, es un vehículo adaptado a las leyes de la vida de nuestro planeta, y con cuya ayuda nos las arreglamos en el ámbito externo de la vida, pero con el que simultáneamente también podemos realizar en la tierra nuestros valores y conocimientos internos. Los chakras sirven como receptores para todas las vibraciones energéticas e informaciones que proceden del ámbito físico. Son las aberturas que nos unen con el mundo ilimitado de las energías más sutiles.
Asimismo los chakras irradian energía directamente al entorno, con lo que modifican la atmósfera a nuestro alrededor. A través de los chakras podemos emitir vibraciones curativas y mensajes, conscientes e inconscientes, influyendo tanto positiva como negativamente sobre las personas, las situaciones e incluso la materia.
Para experimentar una plenitud interior, y la energía, la creatividad, el conocimiento, el amor y la bendición a ella asociados, todos los chakras deben estar abiertos y trabajar en mutua armonía. Sin embargo, esta circunstancia se da en muy pocas personas. En general, los diferentes chakras tienen un grado de activación distinto. Y muchas veces sólo están activados los dos chakras inferiores. En las personas que ostentan una posición social sobresaliente, o que de alguna manera ejercen una gran influencia, es frecuente que, además, el chakra del plexo solar se encuentra desproporcionadamente activo. Es posible que exista cualquier combinación de chakras abiertos, bloqueados o marcados en un sentido concreto. Además, estos grados oscilan a lo largo de una vida, puesto que en momentos diferentes pueden adquirir importancia temas distintos.
Por lo tanto, el conocimiento de los chakras puede aportarte una ayuda inestimable para el autoconocimiento, y guiarte en tu camino para descubrir todas las facultades innatas, obsequiándote con una vida de plenitud y alegría máximas.
Extracto de: EL GRAN LIBRO DE LOS CHAKRAS
Conocimiento y técnicas para despertar la energía interior
SHALIIA SHAR&DOM Y BODO J. BAGINSKI
Los escritos que nos ha legado la tradición mencionan un número elevado de chakras: 88.000. Esto significa que en el cuerpo humano apenas existe ningún punto que no sea un órgano sensible para la recepción, transformación y retransmisión de energías. Sin embargo, la mayoría de estos chakras son muy pequeños y desempeñan un papel subordinado en el sistema energético. Existen aproximadamente 40 chakras secundarios a los que se asigna una mayor importancia. Los más importantes de ellos se encuentran en la zona del bazo, en la nuca, en las palmas de las manos y en las plantas de los pies. Los siete chakras principales, situados a lo largo de un eje vertical junto a la mitad anterior del cuerpo, son tan decisivos para el funcionamiento de las zonas más fundamentales y esenciales del cuerpo, del espíritu y del alma del hombre, que hemos dedicado un capítulo a cada uno de ellos. En dichos capítulos podrás consultar qué cualidades anímico-espirituales específicas están relacionadas con cada uno de los chakras, qué zonas corporales están sujetas a su influencia, cómo repercuten los bloqueos de cada uno de los chakras, y muchas cosas más.
Aquí quisiéramos describir primeramente aquellas características que son comunes a los siete chakras principales. Se asientan verdaderamente en el cuerpo etérico del hombre. Se asemejan a cálices florales con forma de embudo y un número variado de pétalos. Por ello, en el ámbito cultural de Oriente a menudo se llaman también flores de loto. Las subdivisiones de las flores en pétalos independientes representan los nadis o los canales de energía a través de los cuales las energías fluyen y penetran en los chakras y a través de los que la energía se retransmite desde los chakras a los cuerpos no materiales. Su número varía desde cuatro canales en el centro radical hasta casi mil canales energéticos en el centro de la coronilla.
En una vista lateral de los chakras en forma de embudo se visualizaría, sus uniones con el canal principal en la columna vertebral, así como su posición más allá del cuerpo material.
De la concavidad situada en el centro de cada cáliz parte un canal, a modo de peciolo de la flor del chakra, que llega hasta la columna vertebral y empalma directamente con ésta. Este canal une los chakras con el canal energético principal, denominado Sushumna, que asciende por el interior de la columna vertebral y continúa en la cabeza hasta la coronilla.
Los chakras se encuentran en permanente movimiento circular. A esta cualidad deben su nombre de «chakra», que en sánscrito significa «rueda». El movimiento giratorio de estas ruedas produce que la energía sea atraída hacia el interior de los chakras. Si el sentido de giro cambia, la energía es radiada partiendo de los chakras.
Los chakras pueden girar hacia la derecha o hacia la izquierda. Aquí puede reconocerse un principio contrapuesto en el hombre y la mujer, o una complementación en la expresión de las energías de diferente “especie" puesto que los mismos chakras que en el hombre giran hacia la derecha (en el sentido de las agujas del reloj), en la mujer giran hacia izquierda, y viceversa. Todo giro a la derecha tiene como peculiaridad un predominio de la cualidad masculina, una acentuación del yang según la doctrina china; es decir, representa voluntad y actividad, y en su forma negativa de manifestación, también agresividad y violencia. Todo giro a la izquierda tiene un predominio del yin y representa sensibilidad y acuerdo, y en su aspecto negativo, debilidad.
Sentido de giro de los chakras en la mujer
La línea continua que asciende ondulando simboliza Pingala, la energía solar, y la línea de puntos representa a Ida, la fuerza lunar.
Sentido de giro de los chakras en el hombre
La línea continua que asciende ondulando simboliza Pingala, y la línea de puntos simboliza Ida
El sentido de giro cambia de un chakra a otro. Así, el chakra basal del hombre gira hacia la derecha, y expresa más activamente las cualidades de este centro: en sentido de conquista y dominio en el ámbito material y sexual. Por contra, el primer chakra de la mujer tiene sentido de giro hacia la izquierda, lo que la hace más sensible para la fuerza vivificadora y engendradora de la tierra, que fluye a través del centro radical. En el segundo chakra se invierten los signos: el sentido de giro hacia la derecha en la mujer indica una mayor energía activa en la expresión de los sentimientos; el sentido de giro hacia la izquierda del hombre puede interpretarse aquí preferentemente como lo receptivo, a menudo incluso como actitud pasiva. Y así sucesivamente. Los sentidos de giro hacia la derecha e izquierda se alternan sucesivamente y caracterizan de forma distinta al hombre y a la mujer, lo que lleva a una complementación de las energías en cada uno de los ámbitos de la vida.
Conocer el sentido de giro de los chakras permite incorporarlos a algunas formas de terapia. Por ejemplo, en la aromaterapia puedes aplicar los aromas con un movimiento circular en el sentido correspondiente, o también trazar con las piedras preciosas giros en el mismo sentido que tienen los centros energéticos.
Los chakras de la mayoría de las personas tienen una extensión media aproximada de 10 centímetros. En cada uno de los centros energéticos existen todas las vibraciones cromáticas, si bien siempre domina un color determinado, que coincide con la función principal del chakra correspondiente. En un desarrollo superior del hombre, los chakras continúan extendiéndose y aumenta su frecuencia de vibración. También sus colores se hacen más claros y radiantes.
El tamaño y el número de vibraciones (frecuencia) de los chakras determinan la cantidad y la calidad de las energías que absorben procedentes de las fuentes más variadas. Se trata de energías que vienen a nosotros del cosmos, de las estrellas, de la naturaleza, de la radiación de todas las cosas y todas las personas de nuestro entorno, de nuestros diferentes cuerpos no materiales, y también de la razón original no manifestada de todo ser. Esas energías llegan a los chakras, en parte, a través de los nadis, y, en parte, fluyen hasta su interior de forma directa. Las dos formas de energía más importantes y fundamentales son absorbidas a través del centro radical y del centro coronal. Entre estos dos chakras discurre el Sushumna, al que están unidos todos los centros energéticos a través de sus «peciolos» y que alimenta a todos ellos de fuerza vital. Es el canal a través del cual asciende la denominada energía Kundalini, que reposa, «enrollada como una serpiente», en el extremo inferior de la columna vertebral, y cuya puerta de entrada es el centro radical. La energía Kundalini representa la energía cósmica de la creación, que en la sabiduría india también se denomina Shakti o la manifestación femenina de dios. Este aspecto activo del ser divino provoca todas las manifestaciones de la creación. Su polo opuesto es el aspecto puro, amorfo y autoinherente del ser divino, en el que incidiremos con más detalle más adelante.
En la mayoría de las personas la energía Kundalini sólo fluye a través de Sushumna en proporción escasa. A medida que va despertándose por un desarrollo creciente de la consciencia, va ascendiendo a través del canal de la columna vertebral en un flujo siempre creciente, y activando los diferentes chakras. Esta activación produce una extensión de los centros energéticos y una aceleración de sus frecuencias. La energía Kundalini alimenta los chakras con la vibración energética que faculta a los hombres para ir abriendo paulatinamente en el curso de su evolución todas las facultades y energías que actúan en los diferentes planos energéticos y materiales de la creación, con el fin de integrar dichas energías en su vida.
Durante su ascenso, la energía Kundalini se transforma en una vibración diferente en cada chakra, correspondiente a las funciones del chakra respectivo. Esta vibración es mínima en el centro radical y encuentra su máxima expresión en el centro coronal. Las vibraciones transformadas son retransmitidas a los diferentes cuerpos no materiales o al cuerpo físico, y se perciben como sentimientos, ideas y sensaciones físicas.
El grado en que una persona permite la acción de la energía Kundalini depende del grado de conciencia que tenga en los diferentes ámbitos de la vida representados por los chakras, y de la medida en que el estrés y las vivencias no procesadas hayan causado bloqueos en los chakras. Cuanto más consciente es una persona, tanto más abiertos y activos están sus chakras, de forma que la energía Kundalini puede fluir a ellos con más intensidad; y cuando más intenso sea este flujo de energía, tanto más activos se volverán los chakras, lo cual, a su vez, despierta una mayor conciencia. De esta forma surge un ciclo permanente de mutua influencia, tan pronto como empecemos a eliminar nuestros bloqueos y a recorrer una senda del desarrollo de la conciencia.
Además de la energía Kundalini existe otra fuerza que fluye al interior de cada uno de los chakras a través del canal Sushumna de la columna vertebral. Es la energía del ser divino puro, del aspecto no manifestado de Dios. Entra a través del chakra coronal y hace que el hombre conozca en todos los planos de la vida el aspecto existencial amorfo de Dios como la razón original, inmutable y que todo lo penetra, de aquella manifestación. Esta energía es particularmente adecuada para eliminar los bloqueos de los chakras. En la sabiduría india se le denomina Shiva, la divinidad, que es la gran destructora del desconocimiento y que con su mera presencia desata una transformación hacia lo divino.
Así, Shiva y Shakti trabajan codo con codo en el desarrollo integral de la persona, en el que hemos integrado en nuestra vida tanto lo divino como todos los planos del ser relativo.
Junto al Sushumna hay otros dos canales energéticos que desempeñan un papel particularmente importante en el sistema energético: en sánscrito se denominan Ida y Pingala. Pingala hace las veces de portador de la energía solar, llena de ardor y fuerza motora. Este canal empieza a la derecha del chakra radical y termina en la parte superior del orificio nasal derecho. Ida es el portador de la energía lunar que enfría y serena. Este canal comienza a la izquierda del chakra radical y termina en el orificio nasal izquierdo. En su camino desde el centro radical hasta la nariz, ambos nadis se retuercen alrededor de Sushumna.
Ida y Pingala tienen la facultad de absorber prana directamente del aire mediante la respiración, y de expulsar sustancias venenosas en la espiración. Junto con el Sushumna, constituyen los tres canales principales del sistema energético. Además, hay un gran número de otros nadis que aportan a los chakras energías procedentes de los chakras secundarios y de los cuerpos no materiales, y que retransmiten esa energía a los cuerpos energéticos vecinos.
Pero los chakras también absorben directamente vibraciones del entorno, vibraciones que se corresponden con sus frecuencias. Así, mediante sus diferentes formas de funcionamiento, nos unen con los sucesos de nuestro entorno, de la naturaleza y del universo, sirviendo como antenas para la gama completa de vibraciones energéticas. También podemos denominar a los chakras los órganos sensoriales no materiales. Nuestro cuerpo físico, junto con sus sentidos, es un vehículo adaptado a las leyes de la vida de nuestro planeta, y con cuya ayuda nos las arreglamos en el ámbito externo de la vida, pero con el que simultáneamente también podemos realizar en la tierra nuestros valores y conocimientos internos. Los chakras sirven como receptores para todas las vibraciones energéticas e informaciones que proceden del ámbito físico. Son las aberturas que nos unen con el mundo ilimitado de las energías más sutiles.
Asimismo los chakras irradian energía directamente al entorno, con lo que modifican la atmósfera a nuestro alrededor. A través de los chakras podemos emitir vibraciones curativas y mensajes, conscientes e inconscientes, influyendo tanto positiva como negativamente sobre las personas, las situaciones e incluso la materia.
Para experimentar una plenitud interior, y la energía, la creatividad, el conocimiento, el amor y la bendición a ella asociados, todos los chakras deben estar abiertos y trabajar en mutua armonía. Sin embargo, esta circunstancia se da en muy pocas personas. En general, los diferentes chakras tienen un grado de activación distinto. Y muchas veces sólo están activados los dos chakras inferiores. En las personas que ostentan una posición social sobresaliente, o que de alguna manera ejercen una gran influencia, es frecuente que, además, el chakra del plexo solar se encuentra desproporcionadamente activo. Es posible que exista cualquier combinación de chakras abiertos, bloqueados o marcados en un sentido concreto. Además, estos grados oscilan a lo largo de una vida, puesto que en momentos diferentes pueden adquirir importancia temas distintos.
Por lo tanto, el conocimiento de los chakras puede aportarte una ayuda inestimable para el autoconocimiento, y guiarte en tu camino para descubrir todas las facultades innatas, obsequiándote con una vida de plenitud y alegría máximas.
Extracto de: EL GRAN LIBRO DE LOS CHAKRAS
Conocimiento y técnicas para despertar la energía interior
SHALIIA SHAR&DOM Y BODO J. BAGINSKI
El sistema energético y los cuerpos no materiales del hombre
La mayoría de las personas consideran el mundo de la materia y, por tanto, también el cuerpo físico como la única realidad, pues es el único que pueden percibir a través de los sentidos físicos y captar con el raciocinio. Sin embargo, al ojo clarividente que mira a una persona se le abre un sinfín de estructuras energéticas, movimientos energéticos, formas y colores, que se hacen visibles dentro y alrededor del cuerpo físico.
Si tú te encuentras entre esas personas que sólo pueden aceptar como realidad el cuerpo material, piensa en todo lo que sucede con la energía, con la fuerza vital que da vida a un cuerpo físico y que le proporciona sensaciones y capacidad de expresión, cuando ese cuerpo muere. Una ley física afirma que, en el universo, la energía no se destruye, sino que únicamente puede transformarse en otras formas de energía. La energía que actúa detrás de la manifestación material del cuerpo y sus funciones y capacidades está compuesta por un sistema energético complejo sin el cual no podría existir el cuerpo físico. Este sistema energético está formado por tres componentes fundamentales:
1) Los cuerpos no materiales o cuerpos energéticos.
2) Los chakras o centros energéticos.
3) Los nadis o canales energéticos.
En este sistema los nadis constituyen una especie de arterias intangibles. La palabra «nadi» procede del sánscrito y significa aproximadamente «tubo», «vaso» o «arteria». Su función consiste en conducir el «prana» o energía vital a través del sistema energético no material.
La palabra sánscrita «prana» puede traducirse por «energía absoluta». En el ámbito cultural chino y japonés esta fuerza vital universal se denomina «chi» o «ki». Representa la fuente original de todas las formas energéticas y se manifiesta en diferentes áreas existenciales mediante frecuencias distintas. Una de sus manifestaciones es la respiración, una de las formas por las que podemos absorber «prana» dentro de nosotros.
El plano de la consciencia de toda forma viva depende de las frecuencias del «prana» que puede absorber y almacenar. Así, por ejemplo, en los animales encontramos gamas de frecuencia más bajas que en el hombre, y en los hombres desarrollados hallamos frecuencias superiores a las que encontramos en personas que se encuentran al principio de su desarrollo.
A través de los chakras, los nadis de un cuerpo energético están unidos con los nadis del cuerpo energético vecino. Algunos textos indios y tibetanos antiguos mencionan el número de 72.000 nadis; otros escritos históricos hablan de 350.000 nadis. Los canales energéticos más importantes son: «sushumna», «ida» y «pingala», sobre los que profundizaremos en el capítulo siguiente. Los chinos y japoneses conocen un sistema similar de canales energéticos que denominan meridianos (del conocimiento de estos meridianos se desarrolló la acupuntura).
En el sistema energético del hombre los chakras sirven de estaciones receptoras, transformadoras y distribuidoras de las diferentes frecuencias del «prana». Absorben, directamente o a través de los nadis, las energías vitales de los cuerpos energéticos no materiales del hombre, de su entorno, del cosmos y de las fuentes que son el fundamento de cualquier manifestación, la transforman en las frecuencias que necesitan las diferentes áreas del cuerpo físico o de los cuerpos inmateriales para su conservación y desarrollo, y la retransmiten a través de los canales energéticos. Además, irradian energías al entorno. Mediante este sistema energético, el hombre efectúa un intercambio con las fuerzas que actúan en los diferentes planos del ser en su entorno, en el universo y en la base de la creación.
Dado que los chakras mantienen una interrelación muy estrecha con los cuerpos energéticos, en este capítulo nos gustaría describir primeramente la apariencia externa y las funciones de estos cuerpos. En el capítulo siguiente se incluye una descripción general de los chakras, y en los siete capítulos dedicados a cada uno de los chakras se encuentra una exposición detallada de las funciones de cada uno de estos centros energéticos.
En general, se distinguen cuatro cuerpos energéticos:
1) El cuerpo etérico.
2) El cuerpo emocional o astral.
3) El cuerpo mental.
4) El cuerpo espiritual o causal.
Esta ilustración muestra una representación histórica de una tablilla de chakras y nadis procedente del Tíbet. Junto a los siete chakras principales podemos reconocer un gran número de chakras secundarios, así como una red prácticamente inabarcable de finos canales energéticos, los nadis. Algunos textos que nos han sido transmitidos por la tradición mencionan 350.000 nadis, a través de los cuales fluyen las energías cósmicas. Éstos se aúnen en 14 nadis principales, que a su vez se corresponden con los chakras.
Cada uno de estos cuerpos no materiales posee su propia frecuencia de vibración fundamental. El cuerpo etérico, que es el más cercano al cuerpo físico, vibra con la frecuencia más baja. Los cuerpos astral y mental poseen a su vez frecuencias mayores, y en el cuerpo causal podemos encontrar representados los índices de vibración máximos.
Cada uno de estos cuerpos se asemeja a un baile de energías dentro de su propia gama de vibraciones, en el cual las frecuencias aumentan constantemente a lo largo del desarrollo y perfeccionamiento de una persona. Los cuerpos energéticos representan portadores de conciencia en determinados planos de vibración, y cuando su índice de vibración aumenta transmiten al hombre energías vitales, sensaciones y conocimientos superiores dentro de su ámbito de funciones específico.
Sin embargo, los diferentes cuerpos energéticos no están totalmente separados entre sí. Se interpenetran mutuamente mientras cada uno vibra dentro de su propia gama de frecuencias, de forma que incluso un clarividente sólo podrá distinguirlos ajustando su capacidad de clarividencia a la esfera correspondiente. Por ejemplo, para poder observar el cuerpo astral tendrá que dirigir su mirada clarividente a la esfera astral; si desea percibir el cuerpo mental, debe ajustarse a la esfera mental, etcétera.
El cuerpo etérico
El cuerpo etérico posee aproximadamente la misma extensión y forma que el cuerpo físico. Por ello también se encuentra la denominación de «doble etérico» o «cuerpo físico interior». Es el portador de las fuerzas modeladoras para el cuerpo físico, así como de la energía vital creadora y de todas las sensaciones físicas.
El cuerpo etérico se forma de nuevo en cada reencarnación del hombre, y vuelve a disolverse en el plazo de tres a cinco días después de su muerte física (el cuerpo astral, el cuerpo mental y el cuerpo causal continúan existiendo después de la muerte, y en cada nueva encarnación se unen otra vez al recién formado).
El cuerpo etérico atrae energías vitales del sol a través del chakra del plexo solar, y energías vitales de la tierra a través del chakra basal. Acumula estas energías y, a través de los chakras y los nadis, las conduce al cuerpo físico en flujos vitales ininterrumpidos. Las dos formas de energía se encargan de mantener un equilibrio vivo en las células corporales. Cuando el «hambre de energía» del organismo está saciado, la energía sobrante del cuerpo etérico se irradia hacia fuera a través de los chakras y de los poros. Sale a través de los poros en filamentos de energía rectos de aproximadamente 5 centímetros de longitud y constituye el aura etérica, que, por lo general, es la primera fracción del aura total percibida por las personas clarividentes. Estos rayos se disponen en torno al cuerpo físico formando como un manto protector. Impiden a los gérmenes patógenos y a los contaminantes penetrar en el cuerpo, y simultáneamente irradian un flujo constante de energía vital hacia el entorno.
Esta protección natural significa que, básicamente, una persona no puede enfermar debido a causas de origen externo. Las razones de una enfermedad radican siempre en ella misma. Los pensamientos y emociones negativos, y una forma de vida que no esté en consonancia con las necesidades naturales de cuerpo (sobreesfuerzo, alimentación insana, abuso de alcohol, nicotina y drogas), pueden consumir la energía vital etérica, por lo que la irradiación energética natural perderá intensidad y vigor. De esta forma surgen zonas débiles en el aura. Los filamentos energéticos mencionados aparecen doblados o se sobrecruzan en formas desordenadas. El clarividente puede reconocer «agujeros» o «grietas» en el aura, a través de los cuales pueden penetrar en el cuerpo las vibraciones negativas y las bacterias causantes de enfermedades. Además, la energía vital puede «escapar» de la zona no material a través de estas heridas.
Debido a esta estrecha relación existente entre el estado de cuerpo físico y la radiación energética del cuerpo etérico, a menudo se habla también de un aura de la salud. Antes de manifestarse en el cuerpo físico, las enfermedades se manifiestan en el aura etérica. Y pueden ser detectadas y tratadas en este plano. La denominada fotografía Kirlian consiguió hacer visible por primera vez esta radiación energética, propia de cada ser vivo*. Basándose en este invento, se han hecho diagnósticos muy precisos y se han detectado enfermedades incluso cuando aún se encontraban en fase latente.
El cuerpo etérico, y con él el cuerpo físico, reaccionan de forma particularmente intensa a los impulsos mentales que proceden del cuerpo mental. Aquí estriba la razón de los éxitos que el pensamiento positivo tiene sobre la salud. Nosotros podemos favorecer la salud de nuestro cuerpo utilizando prudentemente las sugestiones positivas.
Otra función importante del cuerpo etérico consiste en servir de intermediario entre los cuerpos energéticos superiores y el cuerpo físico. Transmite al cuerpo emocional y al cuerpo mental las informaciones que recogemos a través de los sentidos corporales, y simultáneamente transmite energías e informaciones desde los cuerpos superiores al cuerpo físico. Cuando el cuerpo etérico se encuentra debilitado, este flujo de información y energía se halla obstaculizado, y el hombre puede parecer indiferente tanto en el plano emocional como en el mental.
Para armonizar y recargar el cuerpo etérico son idóneas las diversas formas de terapia que se describen más adelante en este libro.
A este respecto es interesante señalar que las plantas, en particular las flores y los árboles, también poseen una radiación energética muy semejante al aura etérica del hombre. Puedes utilizar esta radiación para proporcionar nueva energía a tu propia aura. También se encuentra en los aceites esenciales, cuya aplicación exponemos en el capitulo correspondiente del presente libro. Pero también puedes ponerte en contacto directo con la energía de las plantas. Para ello, apoya tu espalda contra un árbol que te resulte simpático o abrázalo, descargando todo tu cuerpo contra él. Deja que la fuerza armonizadora y energética del árbol se transmita a tu interior. También puedes tumbarte en una pradera florida y repleta de aromas y dejar que las vibraciones de las delicadas flores te envuelvan y penetren. También las flores cortadas o las flores colocadas en un florero que tengas cerca de ti pueden transmitirte algo de su energía activadora y armonizadora. Las plantas reaccionan a tu amor y a tu agradecimiento por este servicio aumentando aún mas su fuerza de irradiación, pues entre sus misiones figura la de ayudar de esta forma al hombre.
* Se trata de un método especial de fotografía de alta frecuencia desarrollado por el matrimonio de investigadores rusos Semion D. y Valentina K. Kirlian, de los cuales recibe su nombre.
El cuerpo emocional
El cuerpo emocional, con frecuencia denominado también cuerpo astral, es el portador de nuestros sentimientos, de nuestras emociones y de las cualidades de nuestro carácter; ocupa aproximadamente el mismo espacio que el cuerpo físico. En una persona poco desarrollada, sus contornos están poco delimitados: el cuerpo emocional se presenta como una sustancia nebulosa que se mueve caótica y desordenadamente en todas las direcciones. Cuanto más desarrollada esté una persona en la definición de sus sentimientos, sus simpatías y las cualidades de su carácter, tanto más claro y transparente se manifestará su cuerpo emocional. El clarividente puede observar un contorno nítidamente marcado que se adapta perfectamente a la forma del cuerpo físico.
El aura del cuerpo emocional presenta una forma ovalada y puede extenderse a varios metros de distancia en torno a la persona. Toda emoción se irradiará en su aura correspondiente a través del cuerpo emocional. Este proceso se produce fundamentalmente a través de los chakras, y en menor medida a través de los poros. El aura emocional está inevitablemente en movimiento. Junto a las peculiaridades del carácter fundamentales y relativamente constantes que se reflejan como los colores esenciales permanentes del aura, cada sentimiento instantáneo, cada estimulo del ámbito de las emociones, se reflejará en el aura. Es un juego indescriptible de colores irisados que cambian constantemente con toda clase de matices. Por ejemplo, emociones como la angustia, la furia, la opresión y las preocupaciones generan en el aura figuras nebulosas oscuras. Cuanto más abre una persona su conciencia al amor, la entrega y la alegría, más claros y transparentes son los colores que irradia su aura emocional.
Ninguno de los otros cuerpos no materiales marca con tanta fuerza como el cuerpo emocional la visión del mundo y de la realidad del hombre medio. En el cuerpo emocional se hallan almacenadas, entre otras, todas nuestras emociones no liberadas, las angustias y agresiones conscientes e inconscientes, las sensaciones de soledad, rechazo y falta de autoconfianza, etc.: emiten sus vibraciones a través del aura emocional y transmiten el mensaje inconsciente que enviamos al mundo exterior. Y aquí es donde se realiza el principio de la atracción mutua. Las frecuencias energéticas que emitimos atraen vibraciones energéticas iguales del entorno y se unen con ellas. Esto significa que, con frecuencia, nos encontraremos con personas y circunstancias que precisamente reflejan aquello que nosotros queremos evitar o de lo que queremos librarnos conscientemente, o aquello que tememos. De esta forma, el entorno nos sirve como espejo para todos aquellos elementos que hemos relegado desde nuestra vida consciente a las áreas del inconsciente. Efectivamente, los sentimientos no liberados del cuerpo emocional aspiran a mantenerse con vida y a crecer dentro de lo posible. Así nos llevan una y otra vez a situaciones que se encargan de repetir las vibraciones emocionales originales, puesto que esas vibraciones son como su alimento.
La frecuencia de la angustia en una persona atrae situaciones en las que ve confirmada una y otra vez su angustia. Si esa persona encierra en si agresiones, siempre encontrará personas que exteriorizan las vibraciones de furia y agresión. Por ejemplo, si nos hemos propuesto no decir palabrotas en determinadas situaciones, pero sin haber liberado la agresión dentro de nosotros, puede suceder que alguien de nuestro alrededor comience inesperadamente a decir palabrotas.
El pensamiento consciente y los objetivos mentales del cuerpo mental tienen poca influencia sobre el cuerpo emocional, que sigue sus propias leyes. El cuerpo mental puede dirigir el comportamiento hacia el exterior, pero no suprimir las estructuras emocionales inconscientes.
Así, por ejemplo, una persona puede aspirar conscientemente al amor o el éxito, e inconscientemente irradiar frecuencias energéticas contradictorias de celos y falta de autoconfianza, que le impedirán alcanzar su objetivo consciente.
Las estructuras emocionales continúan existiendo a través de las diferentes encarnaciones siempre que no se liberen, puesto que el cuerpo emocional perdura después de la muerte física y se une en la reencarnación con el nuevo cuerpo físico. Las experiencias no liberadas almacenadas en el cuerpo emocional determinan en gran medida las circunstancias de la nueva vida.
Cuando hayamos comprendido realmente y de una vez por todas estas relaciones, debemos cesar obligatoriamente de vernos en el «papel de víctimas» y de atribuir la culpa de nuestras debilidades y miserias a otras personas o a las circunstancias. Eso significa en si mismo una gran liberación, puesto que entonces ya sabemos que tenemos gran parte de nuestro destino en nuestras propias manos, y podemos empezar a cambiar nuestra vida cambiándonos a nosotros mismos.
La mayor proporción de «nudos emocionales» del cuerpo emocional se encuentra localizada en la zona del chakra del plexo solar. Este chakra nos proporciona el acceso más directo a nuestras estructuras emocionales a través de la vivencia inmediata. Sin embargo, si queremos percibir y conocer estas estructuras mediante el entendimiento consciente, debemos traspasar los contenidos del chakra del plexo solar con la forma de manifestación suprema del cuerpo mental, la visión intuitiva, a la que tenemos acceso a través del chakra frontal. Pero ni siquiera esto significa una liberación real. Una disolución de las estructuras emocionales sólo puede producirse a través del cuerpo espiritual, que manifiesta la sabiduría, el amor y la bendición de nuestro yo superior, permitiendo al mismo tiempo conocer las relaciones interiores partiendo de la visión universal y holística de dicho yo. Este vínculo podemos establecerlo a través del chakra del corazón y del chakra coronal.
El yo superior no enjuicia, no divide las experiencias en «buenas» y «malas». Nos indica que tenemos que recorrer determinadas experiencias sólo para comprender qué sentimientos y acciones tienen como consecuencia una separación de la mente divina original, causando con ello sufrimiento, y para comprender y aprender a entender las leyes cósmicas del equilibrio natural. En los ámbitos de la vida en los que hoy nos consideramos «víctimas», en anteriores encarnaciones nosotros fuimos con gran frecuencia los «autores».
También en la terapia de los chakras tiene una importancia decisiva una actitud interior en la que afirmamos todas las experiencias y contenidos del cuerpo emocional y en la que contemplamos las imágenes y sensaciones que aparecen espontáneamente, sin rechazar o enjuiciar nada de ello, puesto que de esta forma nuestro yo superior puede asumir él «mando» e imbuir en todo nuestro ser las energías espirituales de nuestro cuerpo energético supremo.
Cuando las vibraciones de nuestro cuerpo espiritual se unen con el cuerpo emocional y lo penetran, éste comienza a vibrar más rápidamente y empieza a expulsar las energías negativas almacenadas, que tienen frecuencias menores. Con ello perdemos el recuerdo emocional de estas experiencias y podemos perdonarnos a nosotros mismos y a los demás.
A medida que aumenta la disolución de las estructuras emocionales estancadas, el cuerpo emocional comienza a irradiar profundos sentimientos de amor y de alegría incondicional. El aura emocional luce con los colores más claros, intensos y transparentes, y los mensajes que emite al entorno atraen la felicidad y el amor. Una capacidad rayana en lo milagroso para atraer todo lo deseado es la consecuencia natural de un cuerpo emocional plenamente integrado que vibra con las frecuencias máximas que le son posibles.
El cuerpo mental
Nuestros pensamientos e ideas, y nuestros conocimientos racionales e intuitivos, son portados por el cuerpo mental. Su vibración es mayor que la del cuerpo etérico y la del cuerpo emocional, y su estructura es menos compacta. Es de forma ovalada, y en el desarrollo superior del hombre su volumen puede extenderse hasta ocupar aproximadamente el mismo espacio que el cuerpo emocional y el aura emocional juntos. La irradiación áurica del cuerpo mental tiene un alcance de unos cuantos metros más.
En una persona poco desarrollada mentalmente, el cuerpo mental tiene la apariencia de una sustancia blanca lechosa. Los pocos colores existentes son apagados y sin brillo, y su estructura aparece relativamente opaca. Cuanto más vivos son los pensamientos y cuanto más profundos son los conocimientos intelectuales de una persona, tanto más claros e intenso son los colores que irradia su vehículo mental.
Al igual que el cuerpo emocional, el cuerpo mental también posee una octava mayor y una octava menor. Sus frecuencias menores se manifiestan en el pensamiento lineal del entendimiento racional, a través del cual buscan su acceso a la verdad la mayoría de las personas. Este tipo de actividad racional se basa en las percepciones del plano físico. Junto a esto, el cuerpo físico y sus sentidos recogen informaciones que transmiten al cuerpo emocional a través del cuerpo etérico; el cuerpo emocional transforma las informaciones en sentimientos y los retransmite después al cuerpo mental, que, a su vez, reacciona ante ellos con la formación de pensamientos verbales.
Con frecuencia, debido a la influencia del cuerpo emocional y de sus estructuras emocionales no liberadas, las informaciones se distorsionan y el pensamiento se tiñe. Surgen esquemas mentales recurrentes a través de los cuales enjuiciamos los acontecimientos de nuestro mundo. Esto significa que el entendimiento racional no es ni mucho menos imparcial y objetivo, aun cuando se arrogue esa cualidad.
Los pensamientos que surgen en el cuerpo mental por esta vía generalmente giran en torno al bienestar personal y a los intereses del devenir terrenal y mundano. En este caso la solución racional de los problemas se convierte en la función principal del cuerpo mental. Sin embargo, esto significa una distorsión de su carácter original y una limitación de sus capacidades.
El aura del hombre desde dentro hacia fuera: 1) El aura etérica. 2) El aura emocional. 3) El aura mental. 4) El aura espiritual.
La auténtica función del cuerpo mental consiste en recoger las verdades universales que le llegan del plano del cuerpo espiritual e integrarlas con el entendimiento racional, que las transfiere a las situaciones concretas y lleva a una solución del problema en consonancia con las leyes universales.
Los conocimientos que de esta forma nos llegan del plano espiritual de nuestro ser se manifiestan como intuición en forma de intuiciones repentinas, a menudo en imágenes o incluso en sonidos que después se transforman en pensamientos verbales. Nos permiten mirar al interior de la auténtica naturaleza de las cosas y tienen una estructura holográfica, al contrario que el entendimiento lineal que parte de la concepción racional.
El acceso a la octava superior del cuerpo mental lo encontramos en una unión del chakra frontal con el chakra coronal. Si el cuerpo mental está plenamente desarrollado, se convierte en el espejo del cuerpo espiritual, y el hombre realiza en su vida la sabiduría y el conocimiento integral del yo superior.
El cuerpo espiritual
El cuerpo espiritual, a menudo denominado también cuerpo causal, es el que mayor frecuencia de vibración posee de todos los cuerpos energéticos. En personas que aún son demasiado inconscientes en el plano espiritual se extiende conjuntamente con su aura sólo un metro aproximadamente alrededor del cuerpo físico. Por contra, el cuerpo y el aura espirituales de personas totalmente despiertas pueden irradiar hasta varios kilómetros de distancia, con lo cual la forma ovalada original se transforma en un circulo regular.
Si has tenido alguna vez la oportunidad de estar en presencia de un maestro iluminado, tal vez habrás observado que la atmósfera cambiaba repentinamente cuando te alejabas algunos kilómetros de él. La experiencia de la luz, de la plenitud y del amor que puede llenarte en la cercanía de un maestro pierde su intensidad tan pronto como sales del área de su aura.
El cuerpo espiritual y su aura irradian en los colores más suaves, que al mismo tiempo poseen una fuerza de iluminación indescriptiblemente profunda. Del plano espiritual del ser fluye incansablemente la máxima y más radiante energía hacia el cuerpo espiritual. A medida que esta energía va transformándose en frecuencias menores, inunda también el cuerpo mental, el cuerpo emocional y el cuerpo etérico. Aumenta las vibraciones de estos cuerpos, de forma que en su ámbito de acción correspondiente pueden encontrar su máxima forma de expresión. Hasta qué punto podamos percibir conscientemente, absorber y aprovechar esta energía depende del desarrollo de los chakras.
A través del cuerpo espiritual experimentamos la unidad interior con toda la vida. Nos une con el ser puro y divino, con la razón original omnipresente de la que han surgido y continúan surgiendo todas las manifestaciones en la creación. Desde este plano tenemos un acceso interior a todo cuanto existe en la creación.
El cuerpo espiritual es esa parte divina que hay en nosotros que es inmortal y que perdura a toda la evolución, mientras los demás cuerpos no materiales se disuelven paulatinamente a medida que el hombre va desarrollándose a través de los niveles de conciencia que exige una existencia en el plano terrenal, en el plano astral y en el plano mental.
Sólo a través del cuerpo espiritual es posible conocer la fuente y el destino de nuestra existencia y comprender el auténtico sentido de nuestra vida. Cuando nos abrimos a sus vibraciones nuestra vida cobra una calidad completamente nueva. En todas nuestras acciones somos llevados por nuestro yo superior, y nuestra vida manifiesta la sabiduría, la fuerza, la bendición y el amor universal, que representan las cualidades naturales del aspecto supremo de nuestro yo.
Extracto de: EL GRAN LIBRO DE LOS CHAKRAS
Conocimiento y técnicas para despertar la energía interior
SHALIIA SHAR&DOM Y BODO J. BAGINSKI
jueves, 29 de diciembre de 2011
Reiki
La energía Reiki es un rango de energía de alta vibración de entre toda la Energía Universal. Como toda energía, tiende a armonizar con los otros rangos y por ser de alta vibración es muy poderosa. Es curativa, reparadora de situaciones físicas y psíquicas que, de alguna manera, no fluyen, están estancadas y las sentimos pesadas.
El Reiki es energía amorosa, de otro plano. Esta Energía Vital Universal llega al paciente a través de las manos del reikista que hace de canal de la misma. Favoreciendo la relajación general, armonizando, equilibrando, el Reiki es una posibilidad de contactarse con uno mismo y la Energía.Las sesiones de Reiki son individuales.Reiki es una técnica de sanación tradicional que consiste en la canalización de energía universal o espiritual. Su uso puede ser específico para dolencias puntuales o en general para crear armonía en nuestra vida.Reiki nos aporta equilibrio entre nosotros y el Universo, ayudándonos a estar sanos, equilibrados y felices. La energía trabaja a través de nuestros chakras (puntos de distribución de la energía vital en nuestro cuerpo) ayudándoles a recuperar su condición natural de armonía.Reiki puede interferir de manera muy positiva en los procesos de sanación de enfermedades y es también una potente herramienta contra el stress, aparte de ayudarnos en el camino del auto-conocimiento y armonizarnos con el entorno físico, emocional y espiritual.
Conectate con el Amor, conoce el Reiki.

El contexto original de Reiki:
shinto y budismo
Reiki surge en Japón a fines del siglo XIX y es introducido por el Maestro Mikao Usui.
En este Japón decimonónico encontramos el ambiente adecuado para el surgimiento de este método. Por un lado la vida japonesa, aún hoy, está imbuida en todos sus detalles por el espíritu de su muy antigua religión nacional, el Shinto. Por otro lado, la mayor parte de los japoneses practican simultáneamente el Budismo. Debemos recordar que en Oriente las religiones son antes caminos de vida y prácticas habituales que creencias teóricas como en Occidente. De hecho casi el 90% de los japoneses, pese a ejercer estas prácticas se declaran "no religiosos". Ambas creencias son claves para entender la filosofía profunda del Reiki.
No es este el lugar para hacer una descripción detallada del Shinto. Así que nos atendremos a la parte que más nos interesa. Haremos un resumen no muy ortodoxo y académico, pero sí descriptivo. El Shinto es una religión muy animista y vinculada a la naturaleza considera entre otras cosas que:
· Todo ser, animado o no, está lleno de una energía viva propia.
· Que todo ser está vinculado con el medio natural a través de la energía universal (lei)
· Que el alma humana puede no sólo entender y unificar lo natural, sino que tiene la capacidad de modificarlos y de materializar lo que hay en su mente.
· No se espera premio o castigo.
· El shintoista debe hacer lo correcto en cada momento porque sí, independientemente de las consecuencias.
· Generalmente lo correcto es aquello que ayuda al bien común, a la colectividad en la que se está integrado (familia, país, empresa, partido, club...)
Así como el Shinto proporciona al japonés su forma de vivir, a la hora de morir su referencia es el Budismo. El Budismo, procedente de la India, admite la reencarnación (principio de conservación de la energía). Igualmente cada vida es consecuencia de las anteriores (karma, ley de causa y efecto). Nuestro objetivo en la vida es superar la cadena de la reencarnación. El Budismo introdujo en Japón muchas ideas procedentes del continente asiático, que como de costumbre el pueblo japonés simplificó con elegancia y adapto a su particular idiosincrasia. Las medicinas chinas y de otros países de Asia, así como las artes marciales también fueron importadas y adaptadas. En todos estos conocimientos la energía (Ki) es el concepto clave.

El Reiki es energía amorosa, de otro plano. Esta Energía Vital Universal llega al paciente a través de las manos del reikista que hace de canal de la misma. Favoreciendo la relajación general, armonizando, equilibrando, el Reiki es una posibilidad de contactarse con uno mismo y la Energía.Las sesiones de Reiki son individuales.Reiki es una técnica de sanación tradicional que consiste en la canalización de energía universal o espiritual. Su uso puede ser específico para dolencias puntuales o en general para crear armonía en nuestra vida.Reiki nos aporta equilibrio entre nosotros y el Universo, ayudándonos a estar sanos, equilibrados y felices. La energía trabaja a través de nuestros chakras (puntos de distribución de la energía vital en nuestro cuerpo) ayudándoles a recuperar su condición natural de armonía.Reiki puede interferir de manera muy positiva en los procesos de sanación de enfermedades y es también una potente herramienta contra el stress, aparte de ayudarnos en el camino del auto-conocimiento y armonizarnos con el entorno físico, emocional y espiritual.
Conectate con el Amor, conoce el Reiki.
El contexto original de Reiki:
shinto y budismo
Reiki surge en Japón a fines del siglo XIX y es introducido por el Maestro Mikao Usui.
En este Japón decimonónico encontramos el ambiente adecuado para el surgimiento de este método. Por un lado la vida japonesa, aún hoy, está imbuida en todos sus detalles por el espíritu de su muy antigua religión nacional, el Shinto. Por otro lado, la mayor parte de los japoneses practican simultáneamente el Budismo. Debemos recordar que en Oriente las religiones son antes caminos de vida y prácticas habituales que creencias teóricas como en Occidente. De hecho casi el 90% de los japoneses, pese a ejercer estas prácticas se declaran "no religiosos". Ambas creencias son claves para entender la filosofía profunda del Reiki.
No es este el lugar para hacer una descripción detallada del Shinto. Así que nos atendremos a la parte que más nos interesa. Haremos un resumen no muy ortodoxo y académico, pero sí descriptivo. El Shinto es una religión muy animista y vinculada a la naturaleza considera entre otras cosas que:
· Todo ser, animado o no, está lleno de una energía viva propia.
· Que todo ser está vinculado con el medio natural a través de la energía universal (lei)
· Que el alma humana puede no sólo entender y unificar lo natural, sino que tiene la capacidad de modificarlos y de materializar lo que hay en su mente.
· No se espera premio o castigo.
· El shintoista debe hacer lo correcto en cada momento porque sí, independientemente de las consecuencias.
· Generalmente lo correcto es aquello que ayuda al bien común, a la colectividad en la que se está integrado (familia, país, empresa, partido, club...)
Así como el Shinto proporciona al japonés su forma de vivir, a la hora de morir su referencia es el Budismo. El Budismo, procedente de la India, admite la reencarnación (principio de conservación de la energía). Igualmente cada vida es consecuencia de las anteriores (karma, ley de causa y efecto). Nuestro objetivo en la vida es superar la cadena de la reencarnación. El Budismo introdujo en Japón muchas ideas procedentes del continente asiático, que como de costumbre el pueblo japonés simplificó con elegancia y adapto a su particular idiosincrasia. Las medicinas chinas y de otros países de Asia, así como las artes marciales también fueron importadas y adaptadas. En todos estos conocimientos la energía (Ki) es el concepto clave.

Cuarzo Ahumado
Existen dos tipos de cuarzo ahumado, de acuerdo al mineral incorporado
a la base silícica en el momento de la cristalización: selenio o germanio.
Asímismo, la proporción de soluto determina el grado de oscurecimiento del cristal.
Asímismo, la proporción de soluto determina el grado de oscurecimiento del cristal.
Sin brillo, con inclusión de minerales que le brindan extraordinaria belleza.
Las mismas pueden ser Turmalina negra, verde o rutilo con reflejos dorados.
Su capacidad energética es muy fuerte.
Esta relacionado con la energía del chakra Raíz y plexo solar. Se aplica para amplificar lo que ya existe.
En meditación, si existe un deseo cierto de superación,
incrementa todo deseo positivo,
pero si éste es débil, su eficacia es casi nula.
También resulta efectivo colocándo gemas sobre las palmas de las manos,
los empeines y/o las rodillas, donde se convierten en excelentes conductores y
canalizadores de la energía vital, especialmente
entre los centros superiores y los físicos.
Colocando un cristal en cada mano, con el ápice apuntando hacia el cuerpo,
la piedra canalizará hacia él la energía cósmica,
mientras que si los extremos aputan hacia fuera,
cotribuirá a la eliminación de energías negativas.
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Los Nadie, Eduardo Galeano
Los nadie
"Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en llovizna cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los niguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanías.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata".
(El libro de los abrazos).
miércoles, 28 de diciembre de 2011
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