martes, 10 de abril de 2012

Un simple gesto

La mayoría de los trastornos psíquicos y de las graves depresiones de las personas, se producen sencillamente por descuido, porque no saben esforzarse en reaccionar inmediatamente después de haber pasado ciertos disgustos. Tras una decepción, una pena, un fracaso, van, poco a poco, desmoralizándose hasta caer enfermos. Tratando de transformar enseguida su mal estado, hubiesen podido evitar llegar a tal situación. Ahora bien, la mayoría de la gente no reacciona, espera que "eso se solucione solo". Es verdad, casi siempre la vida se restablece de forma natural.

Pero, en algunas situaciones más dificiles, si no se está vigilante, las cosas no se arreglan.

Y lo más grave, es que muchos no se dan cuenta de que están deslizándose por una pendiente peligrosa; poco a poco se hunden en estados mórbidos y un día son devorados. Lo que al principio era tan sólo un pequeño malestar, termina siendo una verdadera enfermedad.

Debéis, pues, ser conscientes de los pensamientos, los sentimientos y las sensaciones que en cada momento pasan a través vuestro, e impedir que se instalen en vosotros estados negativos.

Tan pronto como sintáis un malestar interior, reaccionad. A menudo basta con un simple gesto: regar las flores, sonreír a alguien, dirigirle una palabra amable, llevarle un objeto que necesite o que pueda hacerle ilusión... Pero con, la condición de hacer este gesto conscientemente, con la voluntad de dar otra orientación a vuestros estados interiores, y, sobre todo, de hacerlo antes de que las cosas se agraven. Lo esencial es salirse de la apatía, del estancamiento y llegar a desencadenar conscientemente algo positivo.

Así pues, vigilad siempre vuestros estados interiores; de lo contrario os sucederá lo mismo que con una bola de nieve a la que hacéis rodar: a medida que la nieve se adhiere, llega un momento en que esta bola, ya enorme, termina por obstruir vuestro camino. Os lamentáis: "¡Ya: no puedo pasar!" ¿De quién es la culpa? !Vuestra! Habéis alimentado toda clase de pensamientos y sentimientos negativos, habéis dejado que se apoderasen en gigantescas proporciones de vuestra cabeza, de vuestro corazón y así os quedáis atrapados, bloqueados. "¿Qué. hacer entonces? Encended una cerilla y acercadla a esta bola de nieve: se fundirá, el agua irá a regar vuestros jardines, vuestros vergeles, y tendréis gran abundancia de flores y de frutos. Esto es lo que hay que hacer: encender el fuego del amor, y el amor fundirá todas las bolas de nieve, todos los tumores que hay en vosotros.

Sí, el amor se manifiesta a través de estos gestos aparentemente insignificantes que se pueden hacer cada día. No esperéis que grandes sucesos os proporcionen el equilibrio y la salud. Las pequeñas cosas son las más benéficas. Si os acostumbráis a tomarlas en serio, desarrollaréis en vosotros una actitud y una fuerza que pueden protegeros. ¡Hay tantas posibilidades! Aunque sólo sea recogiendo, al pasar, un objeto tirado en la calle o en el camino, un papel sucio, una botella vacía... apartar una piedra que podría hacer tropezar a alguien o trozos de cristal con los que podría herirse... esforzaros por encontrar siempre algo nuevo que hacer, sabiendo que cada pequeño gesto realizado aplicadamente, con sinceridad y amor, será, cada vez, como una criatura de luz que rechazará las tinieblas e impedirá que éstas penetren en vosotros para destruirlo todo.


Omraam Mikhaël Aïvanhov



http://www.trabajadoresdelaluz.com

viernes, 6 de abril de 2012

Ondas cerebrales y neurociencia

Ahora se sabe que nuestro cerebro se mantiene siempre en funcionamiento mediante impulsos eléctricos que generan una especie de ondas cerebrales. Al pensar activamente, al meditar, al realizar diferentes actividades e incluso a la hora de dormir el cerebro no para de emitir ondas de distintas frecuencias.



¿Podemos detectar aquellas ondas cerebrales? desde luego que si.
Con los avances de la neurociencia, es posible medir los impulsos del cerebro y para esta causa se han creado diversos aparatos, algunos con nombres extraños como el electroencefalógrafo.
También se ha podido descubrir que las ondas producidas por el cerebro se mueven a diferentes frecuencias, siendo unas más lentas que otras. Entre las más conocidas se encuentran las ondas beta, alfa, theta, delta y gamma. Cada una de estas ondas son emitidas por el cerebro dependiendo de las funciones que se realizan en los diferentes momentos del día.
A continuacion daremos una ojeada a las diferentes ondas cerebrales y cómo se manifiestan dependiendo de las funciones que cumple el cerebro.

Ondas Beta:

Las ondas beta cerebrales tienen una frecuencia que ocila entre los 15 y 40 ciclos por segundo, estas ondas son amplias y rapidas. Tienen mayor presencia cuando la persona se encuentra despierta y en pleno estado de vigilia, por ejemplo cuando nos encontramos dictando una conferencia o resolviendo problemas matematicos.
El estado beta es el estado común del día a día y puede asociarse a los pensamientos comunes, el trabajo y la resolución de problemas.

Ondas Alfa:

La frecuencia de las ondas alfa cerebrales ocila entre 9 y 14 ciclos por segundo, estas son más amplias y más lentas que las ondas beta. Suelen tener presencia en el cerebro cuando la persona se encuentra en estado de relajacion, generalmente sin realizar actividades que implican movimiento. Estas ondas pueden producirse de forma consciente al realizar una meditacion simple.
El estado alfa suele estar asociado a la relajacion, el superaprendizaje y el aumento de la intuición, y la superacién del estrés, los expertos lo consideran la llave del subconsciente, por lo que es un estado apropiado para reprogramar nuestras creencias de forma consciente.

Ondas Theta:

Las ondas theta son aún mas amplias y se mueven aún mas lento, entre 5 y 8 ciclos por segundo. Estas ondas son emitidas por el cerebro cuando la persona se encuentra en un estado de meditacion profunda, o justo antes de cruzar el umbral del sueño recien al despertar o instantes antes de dormir, también puede presentarse en un estado libre imaginativo casi inconsciente que se produce al “soñar despiertos”,
El estado theta suele asociarse con la creatividad y los estados propicios para la sanación.

Ondas Delta:

Las ondas delta del cerebro son las de mayor amplitud y también las mas lentas, su frecuencia ocila entre 0,1 y 4 ciclos por segundo, nunca llegan a cero ya que el cerebro vivo nunca para de funcionar. Estas ondas cerebrales son emitidas por el cerebro mientras nos encontramos en el estado de sueño más profundo.
El estado delta se relaciona con la famosa hormona de crecimiento la cual es responsable de la recuperación de la salud por deterioro o envejecimiento del cuerpo… debido a esto el estado beta también está asociado a la curacion y regeneracion de los tegidos.

Ondas Gamma:

Las ondas cerebrales gamma recientemente descubiertas por la neurociencia, son las más rapidas ya que su frecuencia ocila entre 40 y 100 ciclos por segundo.
Estas no estan asociadas con pensamientos cotidianos, aunque sí están relacionadas con una gran actividad mental que puede incluir destellos de brillantez y repentinas experiencias de percepcion/intuicion y momentos de extrema atención y concentración.

Ondas Cerebrales En Nuestra Vida Diaria

Segun la neurociencia nuestro cerebro emite distintos tipos de onda al mismo tiempo, es decir que mientras nuestro cerebro se encuentra en estado beta por ejemplo, se producen ondas beta y sin embargo también se producen otros tipos de onda a la vez, aunque en este caso las ondas beta sean las predominantes.
Así mientras nuestro estado mental va cambiando a lo largo del día, los diferentes tipos de onda cerebrales son emitidos en diferentes combinaciones dependiendo de nuestro estado mental y de las habilidades mentales que se requieran en el momento ya sea relajacion, aprendizaje, concentracion, atencion enfocada etc… por supuesto todo esto ocurre sin que nosotros seamos conscientes de ello.
En el sentido práctico de nuestro diario vivir, cuando nuestras ondas cerebrales llevan un buen balance, nuestros estados mentales serán los más apropiados para cada situacion y para cada momento del día, sin embargo cuando nuestros cerebros son estimulados a permanecer en un solo tipo de onda – generalmente en estado beta – entonces pueden surgir conflictos como el estres y con sus respectivas dificultades a nivel fisico / mental.
Por fortuna, tenemos distintas maneras de cambiar conscientemente nuestro estado mental, de tal manera que podemos reenfocarlo a lo largo del día, dependiendo de las exigencias de nuestro entorno o del proposito de cada momento.
Herramientas como la meditacion, nos pueden ayudar a tener un estado mental optimo, permitiendonos vivir más plenamente con nosotros mismos y con nuestro entorno.

http://comomeditar.org


lunes, 19 de marzo de 2012

No os desmoralicéis jamás

Para no caer en la desesperación, hay que saber previamente que, sea lo que sea lo que deseemos realizar en la vida, incluso las mejores cosas, siempre tendremos que enfrentamos con el mal, bajo la forma de dificultades y obstáculos. Estar ciegos ante el mal es peligroso. Quien nunca prevé el mal, no toma precauciones, no hace nada para arreglar las cosas o neutralizarlas y termina cayendo en la trampa. Esta ingenuidad se paga siempre muy caro, y se paga, en primer lugar, con la desmoralización. Aquél que está lleno de ilusiones, cuando aparece la primera dificultad perderá el equilibrio y se derrumbará.

La desmoralización está siempre al acecho; sin embargo, existen métodos con los que afrontarla. Cuando empecéis a sentiros agobiados, abatidos, lo primero que debéis hacer, es pensar que este estado no durará demasiado. Durante un momento, refugiaos en algún lugar dentro de vosotros mismos, como si entrarais en invernación, y quedaros ahí hasta que volváis a sentir de nuevo el soplo de la vida. La desmoralización es como el invierno; pero después del invierno llega la primavera. Según los años, ésta llega más o menos temprano. Algunas veces llega muy tarde, pero siempre llega. Por ello no se debe perder jamás la esperanza. En un momento u otro, tarde o temprano, vuestro ímpetu, vuestra energía, volverán. ¡Cuántos han cedido unos instantes antes de que las fuerzas de la primavera resurgieran en ellos! Y es una lástima, porque finalmente se hubieran salvado, pero al no presentir este renacimiento se perdieron...

Estancarse en algo que no marcha bien, es muy perjudicial ya que así convertimos lo malo en peor. Cualesquiera que sean vuestros tormentos no dejéis que vuestro cielo interior se ensombrezca completamente. Decid: "Quizás todo no esté perdido, esperemos un poco más". Y paulatinamente, la oscuridad se disipará y el frío os abandonará.

Debemos saber que en la vida estamos siempre obligados a pasar por períodos dificiles, e incluso muy dificiles. Así es como ocurre en la tierra, necesariamente estamos sometidos a alternancias: el día y la noche, el calor y el frío, la alegría y la pena, la primavera y el invierno. Hay que aceptarlo y aprender a trabajar con estos elementos. Porque no os engañéis, cuando hayáis conseguido triunfar en algunas pruebas, vendrán otras. Pero fortalecidos por vuestras anteriores experiencias, podréis, cada vez, alcanzar la victoria.

No quiero decir con ello, que, ocurra lo que ocurra, hay que repetir ingenuamente: "Soy feliz, soy feliz". Simplemente os digo que las pruebas no son sinónimo de desgracias definitivas y que no os impedirán ser felices, lo cual es distinto. Es absolutamente imposible negar que el sufrimiento y la desgracia son realidades terribles.Pero en cualquier situación que os encontréis, podéis hacer un trabajo con el pensamiento que os permitirá resistir en medio de estas pruebas, e incluso salir de ellas enriquecidos. Y no guardaréis sólo para vosotros estas riquezas: con vuestra actitud, con vuestra manera de afrontar los acontecimientos, haréis partícipes de ellas a los demás.

¿Por qué creéis que la felicidad sólo puede llegar bajo la forma que esperáis? ¡ Se os presentan tantas posibilidades! Pero no las veis, no las queréis ver, os aferráis a vuestra propia idea.

Esperáis que determinada puerta se os abra, pero he ahí que permanece cerrada. Entonces, en lugar de lamentaros frente a esta puerta, pensad que, al lado, pueden haber otras que se abran.

Esperáis buenas cosas de alguien, que no tan solo no os las da, sino que incluso se muestra desagradable e ingrato con vosotros. Pues bien, en lugar de obsesionaros por esta decepción, observad mejor a vuestro alrededor; hay otras personas que, sin lugar a dudas, están deseosas de ayudaros; si permanecéis concentrados en vuestra decepción, preocupados únicamente en enviar malos pensamientos a quienes os han decepcionado, no veréis a estos otros amigos que se acercan a vosotros. También en este sentido las pruebas son útiles; os obligan a hacer o descubrir lo que no haríais y ni descubriríais sin ellas.

Tened muy en cuenta, por lo tanto, que a menudo es vuestra actitud negativa la que os ímpide encontrar soluciones a vuestras dificultades. Es por ello por lo que la vida seguirá sacudiéndoos diciendo: "Pero bueno, ¡eres ciego, sordo, reacciona, observa a tu alrededor todas las posibilidades que todavía se te presentan!" Y lo que os digo a vosotros, también me lo digo a mí mismo. Y, precisamente porque he pasado estas experiencias millones de veces, es por lo que puedo hablaros para ayudaros. ¿Creéis que podría hablaros como lo hago si no hubiera pasado yo también grandes pruebas?

Cuando, frente a ciertas dificultades presintáis el desánimo o la desesperación, no los consideréis como enemigos sin ningún derecho a atacaros. Desgraciadamente, tienen derecho a hacerlo. Hay, pues, que aceptar sus ataques sabiendo que, gracias a ellos, muchas cosas irán mejor después. Y, es cierto, después de una gran desesperación, tenéis nuevas energías. ¿De dónde vienen esas energías? Es la propia desmoralización la que os las trae. Sí, por supuesto, hay que ser prudentes y vigilar que esta desmoralización no sea más fuerte que vosotros, que no os arrastre como un potente torrente, y acabe ahogándoos. Aceptad vuestro desánimo como algo inevitable, pero siempre permaneced vigilantes. Ahí tenéis, aún, otro ejercicio.

A partir de ahora no os preocupéis en pedir que cese vuestro desánimo, sino en comprender este estado que aporta riquezas y tesoros inauditos: la primavera después del invierno.


Omraam Mikhaël Aïvanhov - EL DEBER de SER FELIZ