En los reinos minerales, existen inteligencias que aprenden a
comunicarse con seres humanos. Viven, según ellos lo expresan, en los
intersticios de las rocas. Los de orden superior son como azogue en actividad;
pero pueden aparecer en cuerpos similares a los nuestros y, en virtud del poder
que poseen sobre la substancia mental, pueden revestirse de manera similar al de
las personas a quienes aparecen. Como viven muchos siglos, adoptan generalmente,
vestimenta de estilo pasado de moda. Las personas, en quienes predominan las
propiedades minerales, son fácilmente impresionadas por la vibración de esos
elementales; estos mismos inspiran a sus inventores las gigantescas obras de
ingeniería. Tales personas son industriosas, inducen a otros a trabajar para
ellos y se aprovechan de estas labores. Rara vez responden a las cosas delicadas
de la vida; aunque, con frecuencia, poseen espíritus alegres y atrevidos, y gran
capacidad para la construcción y exactitud en los detalles. Si tales hombres se
casan con mujeres de
naturaleza de sílfides, las dominarán y les causarán
gran ansiedad y sufrimiento.
No pueden darse cuenta de que, por encima de
sus máquinas, hay otro mundo lleno de belleza y de actividad; son también
inclinados a fabricar armas destructivas. Tratan de dominar los grandes
obstáculos de la Naturaleza y serán destruídos sin compasión ni remordimiento,
una vez que ella allane, de nuevo, toda oposición a sus manifestaciones que,
periódicamente arrasa el mundo. Estos hombres son la reencarnación de los
ingenieros atlantes y la nueva arquitectura de América es similar a la que se
elevó, una vez, en el continente sumergido; pero los atlantes cavaron
profundamente en la tierra, para ponerse a cubierto de las máquinas de guerra de
sus enemigos. De manera que, la arquitectura americana no ha sido, únicamente,
creación de condiciones económicas.
Los estudiantes se interesan
extremadamente en la obra contructiva de los gnomos; pues las substancias
materiales de éstos difieren de las nuestras, como las nuestras difieren de las
de Oriente, y ellos pueden manipular las substancias para armonizarlas. Ellos
llaman a esto destilar el perfume de minerales, y nos dicen que cada mineral
tiene su olor diferente. Los gnomos reconocen nuestra atmósfera individual, de
la misma manera que la reconoce el perro; utilizando esta facultad, en vez de la
vista. Los gnomos se parecen al perro en muchos senti dos; como éste, son muy
egoístas y les afecta fácilmente el ridículo o la burla. Los gnomos más
ignorantes tienen muchas pretensiones; yo he visto a uno usando anteojos
antiguos, plumas de ave, un cuerno de tinta sujeto a su cinturón y una capucha
de doctor. Me trajo un antiguo volumen, casi tan grande como
él.
Aprendemos a amar a estos pequeños compañeros de barbas grises y
augusto talante. Nos dan valiosas informaciones y sus vidas son un ejemplo, que
todo hombre limpio puede seguir.
Escuchando nuestras conversaciones se
enteran de los tópicos del día; también toman a su cargo a numerosos niños en
sus sueños (usualmente a los niños de los pobres) para unir sus mentes con las
de ellos. De esta manera, los infantes pasan, con frecuencia, su tiempo feliz
con ellos, antes de despertar. Los niños sueñan con los gnomos y nos hablan de
ellos. Podríamos relatar curiosos cuentos acerca de tales seres; pero esperamos
ocuparnos de ello en otra obra.
Los gnomos superiores son siempre
conscientes de los átomos del Intercesor y, con frecuencia, piden al estudiante
la bendición del suyo y la verdadera sabiduría del mismo estudiante.
A veces, la atracción de los
mismos hacia un estudiante se debe a que éste, en alguna vida anterior, los ha
evocado por medio de la magia blanca, y pueden hacerle recordar cosas secretas
que él mismo tiene ocultas del pasado.
Un rey elemental los dirige;
poseen gran habilidad constructiva; pero no dejan que sus obras arquitectónicas
perduren, pues las desintegran, cuando desean crear nuevas formas; esto lo hacen
constantemente.
De los gremios masónicos, poseen un conocimiento de la
masonería ceremonial, que tendría gran interés para las logias masónicas de la
época. Los judíos primitivos, debido a su constante asociación con metales y
piedras preciosas, estaban también en íntima armonía con estos interesantes
elementales.
Cuando penetramos en nuestra conciencia del pasado,
encontramos que también poseemos naturaleza de gnomo, dentro de nuestros átomos
sumergidos, y que podemos ponernos en contacto con estos pequeños seres del
pasado.
Extracto de Dioses Atómicos - LA NATURALEZA ELEMENTAL
lunes, 7 de mayo de 2012
La Naturaleza Elemental I
En el gran libro cerrado de la Naturaleza, he leído estas
palabras:
“En todas las cosas descansa una Presencia absoluta”; en otros libros de los Iniciados, leemos ideas similares. En todas las cosas descansa la presencia del Absoluto o, como Hermanos más desarrollados han escrito: “Si el nombre de un cuerpo de materia se deletrea o se pronuncia correctamente, evocará una respuesta; porque, en toda substancia, se encuentra una inteligencia que responde a la nota de la palabra hablada. Esta inteligencia no es de la misma naturaleza que su materia, sino de la naturaleza de las mentes objetivas que la ligan a la Naturaleza”.
A medida que el estudiante avanza, se familiariza con las inteligencias elementales de la Naturaleza, y es consciente de ellas. Aprende que la Naturaleza está dividida en dos secciones; que el mundo es la contraparte inferior de algo, que existe en la atmósfera más sutil de la Naturaleza, y que tal mundo contiene mucha información para él. Como se lee en los archivos de los Hermanos: “Y lo que otros no han observado, ellos lo toman y lo hacen conocer a quienes les siguen”.
En estas atmósferas más sutiles, el estudiante se pone en contacto con las mentalidades del fuego; del agua y de la tierra; si es suficientemente puro, puede penetrar en los reinos y principados de las mismas. Como sabemos, nuestros cuerpos están compuestos de tales elementos.
Más pronto o más tarde, el hombre volverá a su medio ambiente natural y recuperará la sabiduría, que había alcanzado antes de sumergirse en la materia densa de este mundo.
Al ponerse en contacto con estas grandes fuerzas elementales, el estudiante penetrará en una esfera de sabiduría y de información mucho más amplia que la que poseemos y, si es capaz de atraerse la confianza y el interés de estas fuerzas, su propia sensibilidad será ampliada y activada.
En nosotros existe una envoltura atmosférica, que es el archivo de nuestra conciencia racial; el centro de la misma está situado en las rodillas y el hombre está sujeto a su conciencia racial más de lo que se da cuenta. Esto explica por qué sus rodillas tiemblan, cuando algo pone en peligro su cuerpo o el poder directriz de su raza.
Debiéramos recordar que somos ofensivos para los seres puros, que moran en las alturas más elevadas de la Naturaleza.
La mente ha de ser vigorosa y estar alerta, para que pueda conseguir entrada a la contraparte más elevada de la Naturaleza. Por medio de Yoga, es posible alcanzar tales regiones, si poseemos valor; pero sin preparación, es dudoso que tengamos éxito. El método que nos pone en contacto con nuestra naturaleza secundaria también nos pone en contacto con estas esferas elementales.
Al encontrarnos en estas esferas más elevadas estamos por encima de todas las cosas que perturban nuestras mentes, y no demandamos de la Naturaleza nada que pueda retardar nuestro crecimiento interior.
En tales regiones, analizamos las cosas desde un punto de vista diferente; es decir, estudiamos las causas de las cosas, en vez de los efectos y el proceso de levitación; éste es el poder de pasar del estado denso de la mente-materia a un estado más sutil. En cierto libro (The White Brother), un estudiante (Michael Juste) relata tales experiencias.
Aunque tales vibraciones están activas interiormente, no se registran objetivamente.
Llega un tiempo en que, el estudiante es sacado de su cuerpo, a plena conciencia, por su Instructor y aprende a viajar a otras esferas. Esto es parte de su educación; cuando igual que Pablo de Tarso dirá:
“He encontrado a un tal hombre; si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo puedo decir”.
Téngase presente que la Naturaleza es nuestra gran madre; es ella la que nutre a sus hijos, cuando éstos vuelven a ella; es muy austera, pero amorosa; su gozo es profundo, cuando se alcanza su conciencia, porque ella desea que sus hijos recuperen la soberanía perdida, puesto que el hombre nació para mandar a los elementales.
A medida que pasamos por cada división de la Naturaleza, se nos enseñan las leyes y costumbres de cada esfera. De estas, aprendemos lo que se conoce como magia de la Naturaleza.
Los elementales, que trabajan con nosotros, pueden manipular la substancia mental y producir ilusiones, que parecen milagros a quienes lo observan. Estos auxiliares son nuestros súbditos y pueden transmitirnos las fórmulas secretas de su magia. Deformar la visión es una.
Sin embargo, aunque el estudiante puede ser instruído en tal conocimiento, existe una ley, con respecto a la producción de tales fenómenos, la cual se enseña únicamente al iniciado que no utiliza estos poderes ilegítimamente. Se la considera como ciencia sagrada, impartida únicamente a quienes poseen la inteligencia de la Naturaleza.
En la literatura sagrada, se llama ángeles a estos seres elementales; ellos son importantes para la futura evolución del hombre, como lo fueron, una vez, en su pasado. Hay magnitud en su expresión y dan al hombre la sensación de majestad y de poder, cuando éste se sumerge en la atmósfera de los mismos.
Ellos nos enseñan a desarrollar nuestra mente, de manera que podamos magnificar una cosa hasta abarcar el mundo entero. Esto significa que un simple versículo puede ser ampliado y grabado en muchas mentes, gracias a su poder mágico de enfocarlo, de manera que pueda ser repetido constantemente. Los grandes poetas, quienes han sido elementales, han dado este poder a miles de poetas menores. Algo que está cargado de belleza y es el precursor de un pensamiento virtuoso.
El gran poeta es el dominador de la atmósfera del mundo, y esta regia substancia le ha dado poder para abrir su propio portal elemental.
Aunque el estudiante llegue a penetrar en los reinos de la naturaleza, ésta no siempre le descubrirá su faz, después de consultar su pasado. No obstante, pecadores, lo mismo que santos, han penetrado en tales reinos; el que alcancen o no a su Intimo, depende del material de sus vestiduras; mientras que los más ignorantes buscarán a tientas la instrucción de las esferas inferiores de la Naturaleza, en las que puede obtener el conocimiento que les dé poder sobre las fuerzas elementales inferiores.
Los antiguos profetas enseñaron todos a sus pupilos como ir a la Naturaleza y aprender los sistemas de gobierno de la misma, para luego transmitir tales leyes a la humanidad. Porque, si hemos de gobernar sabiamente, hemos de dar la sabiduría que la Naturaleza tiene para nosotros.
Hemos de ser impersonales; porque la personalidad no puede entrar en tales reinos. La individualidad nada posee que esté fuera del dominio que, de derecho, corresponde a cada uno; pero, si somos personales, la naturaleza rechaza nuestras demandas, por cuanto tal cualidad es temida por sus súbditos. La individualidad real es la luz de nuestra inteligencia, brillante a través de nosotros.
Somos del linaje de la Naturaleza, si somos productores de verdadera riqueza; pero tal riqueza no puede ser comprada en los mercados del mundo; la riqueza más grande es la que se engendra en nosotros, al principio de nuestra creación; es el gran centro en el que situamos nuestro entero ser; nuestro asiento central del gobierno, que nos devolverá las posesiones que la Naturaleza guarda.
Pocos estudiantes se dan cuenta de que, si desean ponerse en contacto con sus propios sistemas de gobierno, necesitan aliarse con la Naturaleza; si prefieren acumular, primero, una fortuna y tener éxito en los negocios, para después estudiar los secretos de la Naturaleza, ello les resultará mucho más difícil. Las posesiones más allá de la cantidad que nos proporcione una vida limpia y sana, en un medio ambiente limpio, con frecuencia acumulan pasiones y deseos que regirán al cerebro y nos harán perder nuestra soberanía en la contra-parte más elevada de la Naturaleza.
Se necesita la ley de Proserpina para que el hombre se familiarice, primero, con sus propias posesiones internas, antes de penetrar en el mundo de Mammon.
La naturaleza nos buscará, si abrimos el camino a su comprensión; pero, como el hombre destruye la obra de la misma, ella deja de interesarse en él. La destrucción de animales, no importa cuan adecuadamente los utilicemos, también destruye nuestro acercamiento a estos elementales superiores. Las diferentes propiedades de la materia bajo la juridicción de los mismos, se desarrollan y evolucionan, a medida que nosotros evolucionamos.
Quienes son crueles con los animales y los dominan se exponen, con frecuencia, a ataques concertados de las esferas elementales superiores, y se descargan sobre ellos substancias que entorpecen el funcionamiento normal de sus mentes.
Al amar a un animal protegemos su inteligencia; pero si, después de haber conseguido su afecto somos crueles con él, hemos de sufrir la penalidad, porque el animal cuenta con la protección de un guardián similar al de su amo, y el mal que enviamos, nos es, prontamente, devuelto.
Cuando se nos aparecen seres elementales, lo hacen con vestiduras que representan el lugar y oposición que ocupan en su propia esfera. Es imperativo, por tanto, que el estudiante sepa esto, porque los magos negros de los planos elementales inferiores pueden aparecer ante él revestidos como el sol; aunque si se los desafía debidamente, sus malignas características son fácilmente desenmascaradas. Todas las cosas tienen su nota y color propios y, al responder, no pueden ocultarlos. El hombre es conocido por su luz.
En estas esferas superiores, los Seres no tienen en su atmósfera, la tristeza ni las llamadas virtudes de este mundo. Pertenecen a una creación aparte y nos miran como objetos de compasión. Cuando penetran en nuestro mundo, es como si vinieran a estados en descomposición, cuyos olores les son desagradables y la atmósfera repulsiva.
Muchos de los grandes Instructores del mundo fueron patrocinados por los Señores de las esferas elementales; tales fueron Apolonio de Tiana, Merlín y un reconocido cristiano, nacido en el siglo v, y otros. Estos poseían cuerpos mezcla de naturaleza elemental y humana; tales hombres eran magos naturales. Tenemos también magos de naturaleza inferior, patrocinados por elementales malignos, que persiguen poder personal y que evocan, en las mentes de los hombres, apetitos anormales.
Hay también personas en quienes las fuerzas elementales predominan, y las cuales son de naturaleza amoral. No debiéramos juzgar a esas personas demasiado rígidamente, pues están dominadas por las condiciones inferiores de dichas regiones. Pero los de tipo superior son los sensitivos de la Naturaleza, y sus cuerpos se retraen al acercarse a una atmósfera contaminada.
Esto lo podemos observar en los niños, antes de que la sensibilidad de los mismos sea amortiguada por el medio ambiente. Por esta razón, los maestros de la juventud debieran ser examinados, para comprobar la pureza de su atmósfera mental y corporal; pues sólo éstos pueden conservar el amor de sus pupilos durante toda la vida. Como es bien sabido, los primeros siete años de la vida del niño determinan el porvenir y el carácter del mismo.
Las razas reciben estímulo, en las artes y ciencias, de estos mundos elementales. Una vez, en una conversación con un silfo, que me instruía sobre el medio de alcanzar cierta clase de pureza, repentinamente se detuvo y dijo: “¿ No te das cuenta de que la conciencia de Cristo actúa en nuestra esfera, lo mismo que en la vuestra, y nos envía sus instrucciones a nosotros, lo mismo que a vosotros ?” No obstante, este Ser, al que uno no iniciado tomaría como representante ideal de Jesús, en una resplandeciente vestidura ambarina, era sólo un silfo, al cual, de acuerdo con la historia eclesiástica, la había sido negado el reino de Dios.
Estos seres elementales tienen gran respeto para los que buscan penetrar en su mundo, y se expresan con entera franqueza cuando somos aceptados. Pueden darnos información, que no pueden oir los de las esferas inferiores, que tratan de escuchar, ni tampoco el mago del Enemigo Secreto.
También nos dejan ver la operación de los órganos internos del cuerpo físico, y nos muestran como funciona un cuerpo mental contra los deseos de otro cuerpo mental. Pueden hacer que el mal que un hombre envía retorne al mismo.
Las propiedades de la materia varían de acuerdo con el cambio de las estaciones; lo mismo ocurre con las substancias que rodean a nuestros cuerpos físicos. Este cambio de estación debiera advertirnos de que nuestras vestiduras mentales sufrirán también otro cambio.
No nos damos cuenta de lo que belleza y forma pueden llegar a ser, hasta que penetramos en tales reinos; por cuanto los elementales pueden manipular la substancia mental, hasta que su hermosura nos deje atónitos. Por ejemplo, un elemental-reina puede revestirse de piedras preciosas, no sólo de gran belleza en diseño y disposición, sino por la luminosidad oculta en las joyas.
Una vez recibida la iluminación, con la cual el estudiante se pone en contacto con las fuerzas superiores de la Naturaleza, es enviado a estudiar estos reinos, empezando por el mineral.
Extracto de Dioses Atómicos - LA NATURALEZA ELEMENTAL
“En todas las cosas descansa una Presencia absoluta”; en otros libros de los Iniciados, leemos ideas similares. En todas las cosas descansa la presencia del Absoluto o, como Hermanos más desarrollados han escrito: “Si el nombre de un cuerpo de materia se deletrea o se pronuncia correctamente, evocará una respuesta; porque, en toda substancia, se encuentra una inteligencia que responde a la nota de la palabra hablada. Esta inteligencia no es de la misma naturaleza que su materia, sino de la naturaleza de las mentes objetivas que la ligan a la Naturaleza”.
A medida que el estudiante avanza, se familiariza con las inteligencias elementales de la Naturaleza, y es consciente de ellas. Aprende que la Naturaleza está dividida en dos secciones; que el mundo es la contraparte inferior de algo, que existe en la atmósfera más sutil de la Naturaleza, y que tal mundo contiene mucha información para él. Como se lee en los archivos de los Hermanos: “Y lo que otros no han observado, ellos lo toman y lo hacen conocer a quienes les siguen”.
En estas atmósferas más sutiles, el estudiante se pone en contacto con las mentalidades del fuego; del agua y de la tierra; si es suficientemente puro, puede penetrar en los reinos y principados de las mismas. Como sabemos, nuestros cuerpos están compuestos de tales elementos.
Más pronto o más tarde, el hombre volverá a su medio ambiente natural y recuperará la sabiduría, que había alcanzado antes de sumergirse en la materia densa de este mundo.
Al ponerse en contacto con estas grandes fuerzas elementales, el estudiante penetrará en una esfera de sabiduría y de información mucho más amplia que la que poseemos y, si es capaz de atraerse la confianza y el interés de estas fuerzas, su propia sensibilidad será ampliada y activada.
En nosotros existe una envoltura atmosférica, que es el archivo de nuestra conciencia racial; el centro de la misma está situado en las rodillas y el hombre está sujeto a su conciencia racial más de lo que se da cuenta. Esto explica por qué sus rodillas tiemblan, cuando algo pone en peligro su cuerpo o el poder directriz de su raza.
Debiéramos recordar que somos ofensivos para los seres puros, que moran en las alturas más elevadas de la Naturaleza.
La mente ha de ser vigorosa y estar alerta, para que pueda conseguir entrada a la contraparte más elevada de la Naturaleza. Por medio de Yoga, es posible alcanzar tales regiones, si poseemos valor; pero sin preparación, es dudoso que tengamos éxito. El método que nos pone en contacto con nuestra naturaleza secundaria también nos pone en contacto con estas esferas elementales.
Al encontrarnos en estas esferas más elevadas estamos por encima de todas las cosas que perturban nuestras mentes, y no demandamos de la Naturaleza nada que pueda retardar nuestro crecimiento interior.
En tales regiones, analizamos las cosas desde un punto de vista diferente; es decir, estudiamos las causas de las cosas, en vez de los efectos y el proceso de levitación; éste es el poder de pasar del estado denso de la mente-materia a un estado más sutil. En cierto libro (The White Brother), un estudiante (Michael Juste) relata tales experiencias.
Aunque tales vibraciones están activas interiormente, no se registran objetivamente.
Llega un tiempo en que, el estudiante es sacado de su cuerpo, a plena conciencia, por su Instructor y aprende a viajar a otras esferas. Esto es parte de su educación; cuando igual que Pablo de Tarso dirá:
“He encontrado a un tal hombre; si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo puedo decir”.
Téngase presente que la Naturaleza es nuestra gran madre; es ella la que nutre a sus hijos, cuando éstos vuelven a ella; es muy austera, pero amorosa; su gozo es profundo, cuando se alcanza su conciencia, porque ella desea que sus hijos recuperen la soberanía perdida, puesto que el hombre nació para mandar a los elementales.
A medida que pasamos por cada división de la Naturaleza, se nos enseñan las leyes y costumbres de cada esfera. De estas, aprendemos lo que se conoce como magia de la Naturaleza.
Los elementales, que trabajan con nosotros, pueden manipular la substancia mental y producir ilusiones, que parecen milagros a quienes lo observan. Estos auxiliares son nuestros súbditos y pueden transmitirnos las fórmulas secretas de su magia. Deformar la visión es una.
Sin embargo, aunque el estudiante puede ser instruído en tal conocimiento, existe una ley, con respecto a la producción de tales fenómenos, la cual se enseña únicamente al iniciado que no utiliza estos poderes ilegítimamente. Se la considera como ciencia sagrada, impartida únicamente a quienes poseen la inteligencia de la Naturaleza.
En la literatura sagrada, se llama ángeles a estos seres elementales; ellos son importantes para la futura evolución del hombre, como lo fueron, una vez, en su pasado. Hay magnitud en su expresión y dan al hombre la sensación de majestad y de poder, cuando éste se sumerge en la atmósfera de los mismos.
Ellos nos enseñan a desarrollar nuestra mente, de manera que podamos magnificar una cosa hasta abarcar el mundo entero. Esto significa que un simple versículo puede ser ampliado y grabado en muchas mentes, gracias a su poder mágico de enfocarlo, de manera que pueda ser repetido constantemente. Los grandes poetas, quienes han sido elementales, han dado este poder a miles de poetas menores. Algo que está cargado de belleza y es el precursor de un pensamiento virtuoso.
El gran poeta es el dominador de la atmósfera del mundo, y esta regia substancia le ha dado poder para abrir su propio portal elemental.
Aunque el estudiante llegue a penetrar en los reinos de la naturaleza, ésta no siempre le descubrirá su faz, después de consultar su pasado. No obstante, pecadores, lo mismo que santos, han penetrado en tales reinos; el que alcancen o no a su Intimo, depende del material de sus vestiduras; mientras que los más ignorantes buscarán a tientas la instrucción de las esferas inferiores de la Naturaleza, en las que puede obtener el conocimiento que les dé poder sobre las fuerzas elementales inferiores.
Los antiguos profetas enseñaron todos a sus pupilos como ir a la Naturaleza y aprender los sistemas de gobierno de la misma, para luego transmitir tales leyes a la humanidad. Porque, si hemos de gobernar sabiamente, hemos de dar la sabiduría que la Naturaleza tiene para nosotros.
Hemos de ser impersonales; porque la personalidad no puede entrar en tales reinos. La individualidad nada posee que esté fuera del dominio que, de derecho, corresponde a cada uno; pero, si somos personales, la naturaleza rechaza nuestras demandas, por cuanto tal cualidad es temida por sus súbditos. La individualidad real es la luz de nuestra inteligencia, brillante a través de nosotros.
Somos del linaje de la Naturaleza, si somos productores de verdadera riqueza; pero tal riqueza no puede ser comprada en los mercados del mundo; la riqueza más grande es la que se engendra en nosotros, al principio de nuestra creación; es el gran centro en el que situamos nuestro entero ser; nuestro asiento central del gobierno, que nos devolverá las posesiones que la Naturaleza guarda.
Pocos estudiantes se dan cuenta de que, si desean ponerse en contacto con sus propios sistemas de gobierno, necesitan aliarse con la Naturaleza; si prefieren acumular, primero, una fortuna y tener éxito en los negocios, para después estudiar los secretos de la Naturaleza, ello les resultará mucho más difícil. Las posesiones más allá de la cantidad que nos proporcione una vida limpia y sana, en un medio ambiente limpio, con frecuencia acumulan pasiones y deseos que regirán al cerebro y nos harán perder nuestra soberanía en la contra-parte más elevada de la Naturaleza.
Se necesita la ley de Proserpina para que el hombre se familiarice, primero, con sus propias posesiones internas, antes de penetrar en el mundo de Mammon.
La naturaleza nos buscará, si abrimos el camino a su comprensión; pero, como el hombre destruye la obra de la misma, ella deja de interesarse en él. La destrucción de animales, no importa cuan adecuadamente los utilicemos, también destruye nuestro acercamiento a estos elementales superiores. Las diferentes propiedades de la materia bajo la juridicción de los mismos, se desarrollan y evolucionan, a medida que nosotros evolucionamos.
Quienes son crueles con los animales y los dominan se exponen, con frecuencia, a ataques concertados de las esferas elementales superiores, y se descargan sobre ellos substancias que entorpecen el funcionamiento normal de sus mentes.
Al amar a un animal protegemos su inteligencia; pero si, después de haber conseguido su afecto somos crueles con él, hemos de sufrir la penalidad, porque el animal cuenta con la protección de un guardián similar al de su amo, y el mal que enviamos, nos es, prontamente, devuelto.
Cuando se nos aparecen seres elementales, lo hacen con vestiduras que representan el lugar y oposición que ocupan en su propia esfera. Es imperativo, por tanto, que el estudiante sepa esto, porque los magos negros de los planos elementales inferiores pueden aparecer ante él revestidos como el sol; aunque si se los desafía debidamente, sus malignas características son fácilmente desenmascaradas. Todas las cosas tienen su nota y color propios y, al responder, no pueden ocultarlos. El hombre es conocido por su luz.
En estas esferas superiores, los Seres no tienen en su atmósfera, la tristeza ni las llamadas virtudes de este mundo. Pertenecen a una creación aparte y nos miran como objetos de compasión. Cuando penetran en nuestro mundo, es como si vinieran a estados en descomposición, cuyos olores les son desagradables y la atmósfera repulsiva.
Muchos de los grandes Instructores del mundo fueron patrocinados por los Señores de las esferas elementales; tales fueron Apolonio de Tiana, Merlín y un reconocido cristiano, nacido en el siglo v, y otros. Estos poseían cuerpos mezcla de naturaleza elemental y humana; tales hombres eran magos naturales. Tenemos también magos de naturaleza inferior, patrocinados por elementales malignos, que persiguen poder personal y que evocan, en las mentes de los hombres, apetitos anormales.
Hay también personas en quienes las fuerzas elementales predominan, y las cuales son de naturaleza amoral. No debiéramos juzgar a esas personas demasiado rígidamente, pues están dominadas por las condiciones inferiores de dichas regiones. Pero los de tipo superior son los sensitivos de la Naturaleza, y sus cuerpos se retraen al acercarse a una atmósfera contaminada.
Esto lo podemos observar en los niños, antes de que la sensibilidad de los mismos sea amortiguada por el medio ambiente. Por esta razón, los maestros de la juventud debieran ser examinados, para comprobar la pureza de su atmósfera mental y corporal; pues sólo éstos pueden conservar el amor de sus pupilos durante toda la vida. Como es bien sabido, los primeros siete años de la vida del niño determinan el porvenir y el carácter del mismo.
Las razas reciben estímulo, en las artes y ciencias, de estos mundos elementales. Una vez, en una conversación con un silfo, que me instruía sobre el medio de alcanzar cierta clase de pureza, repentinamente se detuvo y dijo: “¿ No te das cuenta de que la conciencia de Cristo actúa en nuestra esfera, lo mismo que en la vuestra, y nos envía sus instrucciones a nosotros, lo mismo que a vosotros ?” No obstante, este Ser, al que uno no iniciado tomaría como representante ideal de Jesús, en una resplandeciente vestidura ambarina, era sólo un silfo, al cual, de acuerdo con la historia eclesiástica, la había sido negado el reino de Dios.
Estos seres elementales tienen gran respeto para los que buscan penetrar en su mundo, y se expresan con entera franqueza cuando somos aceptados. Pueden darnos información, que no pueden oir los de las esferas inferiores, que tratan de escuchar, ni tampoco el mago del Enemigo Secreto.
También nos dejan ver la operación de los órganos internos del cuerpo físico, y nos muestran como funciona un cuerpo mental contra los deseos de otro cuerpo mental. Pueden hacer que el mal que un hombre envía retorne al mismo.
Las propiedades de la materia varían de acuerdo con el cambio de las estaciones; lo mismo ocurre con las substancias que rodean a nuestros cuerpos físicos. Este cambio de estación debiera advertirnos de que nuestras vestiduras mentales sufrirán también otro cambio.
No nos damos cuenta de lo que belleza y forma pueden llegar a ser, hasta que penetramos en tales reinos; por cuanto los elementales pueden manipular la substancia mental, hasta que su hermosura nos deje atónitos. Por ejemplo, un elemental-reina puede revestirse de piedras preciosas, no sólo de gran belleza en diseño y disposición, sino por la luminosidad oculta en las joyas.
Una vez recibida la iluminación, con la cual el estudiante se pone en contacto con las fuerzas superiores de la Naturaleza, es enviado a estudiar estos reinos, empezando por el mineral.
Extracto de Dioses Atómicos - LA NATURALEZA ELEMENTAL
El karma de las almas gemelas
Ningún Karma viaja solo –siempre lo hace en grupo... ¡en
grupos de Almas!
Ningún Karma –en soledad– podrá destejer los hilos que lo atan a la gran rueda de la ilusión... ¡imperativo es que halle a su par!
Al Arca de Salvación se entra de par en par... y un Karma solitario es un marino que boga sin brújula en la mar que conduce a la Salvación.
¡Preciso es que descubra a su Alma Gemela y experimente con ella la plenitud del Amor incondicional!
Las Almas Gemelas están unidas por una indisoluble conexión karmática... dos seres de Luz que han desarrollado una inusual afinidad, extraordinaria sintonía de Amor durante varias existencias.
Las Almas Gemelas, en ese tránsito interdimensional, pueden postergar esa divina unión por muchas, muchas encarnaciones...
Pueden dedicarse a explorar otros Karmas, otros cuerpos, otros sentimientos, otras sensaciones... en esa búsqueda eterna por encontrar su propia identidad, su más genuino reflejo: ¡hallar a su igual!
Cada Karma –fruto de su insaciable curiosidad– puede dedicar largas encarnaciones a interpretar los roles más disímiles: víctima o victimario; verdugo o mártir; casto o libertino; santo o pérfido; héroe o genocida...
...pero no importa qué tantos cuerpos ocupe un Alma o que tantos papeles desempeñe en el azaroso Juego de la Vida...
...no es un cuerpo lo que anhela hallar ese Karma...
...es la chispa divina de su Espíritu Mellizo... la única en el Universo capaz de encender la Luz del Amor Eterno en el inmarcesible pebetero de su Alma.
Por eso, llega un momento en que esas Almas deben tormar una decisión...
...hacerse Uno entre ellas... y Uno con el Amor.
Cada postergación, es una oportunidad fallida, perdida... ¡para siempre!
...aunque el Juego de la Vida, en su magnificencia, siempre concederá a las Almas Gemelas la posibilidad de reencontrarse...
...¡y dejar atrás todas esas ilusiones, todos esos espejismos, todos esos falsos sentimientos que pretendieron sustituir al Amor!
Carmelo Urso y André Reinoso
Ningún Karma –en soledad– podrá destejer los hilos que lo atan a la gran rueda de la ilusión... ¡imperativo es que halle a su par!
Al Arca de Salvación se entra de par en par... y un Karma solitario es un marino que boga sin brújula en la mar que conduce a la Salvación.
¡Preciso es que descubra a su Alma Gemela y experimente con ella la plenitud del Amor incondicional!
Las Almas Gemelas están unidas por una indisoluble conexión karmática... dos seres de Luz que han desarrollado una inusual afinidad, extraordinaria sintonía de Amor durante varias existencias.
Las Almas Gemelas, en ese tránsito interdimensional, pueden postergar esa divina unión por muchas, muchas encarnaciones...
Pueden dedicarse a explorar otros Karmas, otros cuerpos, otros sentimientos, otras sensaciones... en esa búsqueda eterna por encontrar su propia identidad, su más genuino reflejo: ¡hallar a su igual!
Cada Karma –fruto de su insaciable curiosidad– puede dedicar largas encarnaciones a interpretar los roles más disímiles: víctima o victimario; verdugo o mártir; casto o libertino; santo o pérfido; héroe o genocida...
...pero no importa qué tantos cuerpos ocupe un Alma o que tantos papeles desempeñe en el azaroso Juego de la Vida...
...no es un cuerpo lo que anhela hallar ese Karma...
...es la chispa divina de su Espíritu Mellizo... la única en el Universo capaz de encender la Luz del Amor Eterno en el inmarcesible pebetero de su Alma.
Por eso, llega un momento en que esas Almas deben tormar una decisión...
...hacerse Uno entre ellas... y Uno con el Amor.
Cada postergación, es una oportunidad fallida, perdida... ¡para siempre!
...aunque el Juego de la Vida, en su magnificencia, siempre concederá a las Almas Gemelas la posibilidad de reencontrarse...
...¡y dejar atrás todas esas ilusiones, todos esos espejismos, todos esos falsos sentimientos que pretendieron sustituir al Amor!
Carmelo Urso y André Reinoso
domingo, 29 de abril de 2012
Frases de Buddha
El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional.
No hay incendio como la pasión: no hay ningún mal como el odio" -Buda
“No ofendas a los demás como no quieras verte ofendido” (Udanavarga 5:18)
"De fácil ejecución son las cosas nocivas y dañinas. Lo bueno y beneficioso es verdaderamente difícil de hacer" Dhammapada. Buda.
“Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses: Primero: Habla con verdad. Segundo: No te dejes dominar por la cólera. Tercero: Da, aunque no tengas más que muy poco que dar”. Buda
“Nuestras buenas y malas acciones nos siguen casi como una sombra” Buda.
“Como una sólida roca no se mueve con el viento, así el sabio permanece imperturbado ante la calumnia y el halago” Buda. Capítulo VI Dhammapada
"En verdad que vivimos felices si no odiamos a aquellos que nos odian, si entre hombres que nos odian habitamos libres de rencor". Buda. DHAMMAPADA
“Una mente irreflexiva es un pobre techo. La lluvia de la pasión inundará la casa. Pero al igual que la lluvia no puede atravesar un techo fuerte, tampoco las pasiones pueden penetrar en una mente ordenada.” Dhammapada 1:13-14
“Sabios son aquellos que dominan el cuerpo, la palabra y la mente. Ellos son los verdaderos Maestros.” Dhammapada 17:14
“Como el viajero que al volver de un largo viaje, es recibido por su familia y amigos, del mismo modo las buenas obras hechas en esta vida, nos recibirán en la otra, con la alegría de dos amigos que se vuelven a encontrar.” Dhammapada 16:11-12
“Del mismo modo que se custodia un pueblo fronterizo, guárdate a ti mismo, por dentro y por fuera. No dejes de vigilar ni un momento, si no quieres que la oscuridad te venza.” Dhammapada 22:10.
"La vigilancia es el sendero hacia la inmortalidad, la negligencia es el camino hacia la muerte. Aquellos que permanecen vigilantes nunca mueren, los negligentes son como si ya estuvieran muertos.” Dhammapada 2:1
“El perfume de las flores no va contra el viento. Ni el del sándalo ni el de la rosa o el jazmín. Sin
embargo, el perfume del hombre virtuoso se extiende por todas partes y en todas direcciones.”
Dhammapada 4:11
“Tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos. Ni tu padre, ni tu madre, ni tu amigo más querido, te pueden ayudar tanto como tu propia mente disciplinada.” Dhammapada 3:10-11
“El que hace acequias controla el agua, el que fabrica flechas las hace derechas, el carpintero domina la madera y el sabio domina su mente.” Dhammapada 6:5
“Disfruta vigilando, cuida tu propia mente, sácate a ti mismo del camino de la miseria, como se hace con el elefante que se ha metido en el barro.” Dhammapada 23:8
El verdadero buscador no se identifica ni con el nombre ni con la forma, no se lamenta por lo que no tiene ni por lo que pudo haber sido.” Dhammapada 25:8
“Domina tus palabras, domina tus pensamientos, no hagas daño a nadie. Sigue fielmente estas indicaciones y avanzarás en el camino de los sabios.” Dhammapada 20:9
"1. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento impuro, entonces el sufrimiento le sigue de la misma manera que la rueda sigue la pezuña del buey... 2. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento puro, entonces la felicidad le sigue como una sombra que jamás le abandona". El Dhammapada
“La meta principal es la autorrealización intima del Ser, no debe descuidarse por las metas secundarias, y el mejor servicio que puede hacerse a los demás es la liberación de uno mismo” -BUDA
“La mayoría de los seres humanos, son como hojas que caen de los árboles, que vuelan y revolotean por el aire, vacilan y por último se precipitan en el suelo. Otros, por el contrario, casi son como estrellas; siguen su camino fijo, ningún viento los alcanza, pues llevan en su interior su ley y su meta” -SIDHARTA
"Como la lluvia penetra en una casa con mal tejado, así el deseo penetra en el corazón mal entrenado" - Buddha
"No ocupéis la mente con necedades y no malgastéis el tiempo en cosas vanas" -Buddha
El odio nunca se extingue por el odio en este mundo; solamente se apaga a través del amor. Tal es una antigua ley eterna. Buddha. Dhammapada.
lunes, 23 de abril de 2012
Sant Jordi
Extracte del llibre Les tradicions religioses de Catalunya. "St Jordi i el Drac dels quatre elements", d'Anna de Valldaura.
miércoles, 18 de abril de 2012
La magia de la aceptación
En una pequeña aldea de la India vivía un aguador que tenía sólo dos grandes vasijas para alimentar a su mujer y a sus hijas. A diario, el hombre las colgaba en los extremos de un palo que llevaba sobre los hombros. El aguador iba con sus vasijas hasta el río, allí las llenaba de agua fresca para poderla vender en la aldea y así iba subsistiendo.
Una de las tinajas tenía varias grietas por las que se escapaba el agua, de modo que al final del camino sólo conservaba la mitad, mientras que la otra era perfecta y mantenía intacto su contenido. Esto sucedía diariamente.
La vasija sin grietas estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía idónea para los fines para los que había sido creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su cometido. Y cuando pensaba en la pobreza de la familia del aguador se sentía aún más triste por no poder ayudarlo, a pesar de que en los últimos tiempos éste había mejorado algo sus ingresos, ya que recogía las flores del camino que después también vendía.
Así que al cabo de dos años le dijo al aguador:
-Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo, porque debido a mis grietas sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo.
El aguador le contestó:
-Cuando regresemos a casa quiero que te fijes en las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.
Así lo hizo la tinaja y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo de su camino de vuelta a la aldea, pero siguió sintiéndose apenada porque -como siempre-, al final sólo guardaba dentro de sí la mitad del agua que el aguador le había metido en el río.
El aguador le dijo entonces:
-¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Quise sacar el lado positivo de tus grietas y sembré semillas de flores. Todos los días las has regado y durante dos años yo he podido recogerlas y venderlas. Si no fueras exactamente como eres, con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esta belleza.
Del blog de Enriqueta Olivari.
sanatualma.com
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