lunes, 18 de junio de 2012

Recordando a Christhofer McCandless


File:Chris McCandless.png



Christopher Johnson McCandless (12 de febrero de 1968 -18 de agosto de 1992) fue un joven estadounidense que murió cerca del Parque Nacional Denali, después de vivir en solitario en medio de la tundra de Alaska, con escasa comida y equipo, durante casi 4 meses. El motivo puede haber sido envenenamiento por alguna planta que ingirió, o inanición.Jon Krakauer escribió un libro sobre su vida, Into the Wild, en 1996, que inspiró en 2007 un película dirigida por Sean Penn, protagonizada por Emile Hirsch.


McCandless creció en Annandale, Virginia. Su padre, Walt McCandless, trabajó para NASA como un especialista en antenas. Su madre, Wilhelmina "Billie" Johnson, era la secretaria de su padre y más tarde ayudó a Walt a instalar una exitosa compañía consultora.
De su temprana niñez, sus maestros notaron que Chris tenía voluntad inusualmente férrea. Cuando creció, le agregó un intenso idealismo y gran resistencia física. En la escuela secundaria, sirvió como capitán en el equipo de carreras, donde instó a sus compañeros de equipo a correr como si de un ejercicio espiritual se tratara, en el que ellos estaban corriendo “contra las fuerzas de oscuridad (...) contra todo el mal en el mundo, todo el odio”.
Se graduó en la escuela secundaria W.T. Woodson en 1986 y en la Universidad de Emory en 1990, especializándose en historia y antropología. Su rendimiento, superior a la media, y su éxito académico enmascararon un desprecio creciente por lo que él percibió como el materialismo vacío de la sociedad norteamericana. “En su primer año se le ofreció pertenecer a la fraternidad Phi Beta Kappa, pero lo rechazó argumentando que los honores y los títulos son irrelevantes” (citado de Into the Wild). Las obras de Jack London, León Tolstoi y Henry David Thoreau tuvieron una fuerte influencia en McCandless, y soñó con abandonar la sociedad, al estilo de Thoreau, por un período de solitaria contemplación, buscándose a sí mismo. En cuanto a su niñez en familia, fue algo tormentosa, ya que sus padres, debido a diferencias llevadas a lo largo de su matrimonio, generaban discusiones y peleas en frente de Chistopher y su hermana, y más tarde esto habría marcado a Christopher y lo ayudaría a ver lo poco que le interesaba lo material, ya que por esto mismo sus padres "vivían".

Después de graduarse de Emory en 1990, donó sus ahorros de $24,000 a la caridad y empezó a viajar por el país, usando el nombre de "Alexander Supertramp". McCandless hizo su viaje a través de Arizona, California, y Dakota del Sur, donde trabajó en labores agrícolas. Alternó entre períodos de trabajo relativamente fijos y con gran contacto con gente, con periodos en que estuvo sin dinero y sin ningún contacto humano, al punto que a veces tuvo que luchar por la comida. Sobrevivió a varios peligros durante estos periodos de vida salvaje, un ejemplo es cuando perdió su automóvil en un diluvio, y cuando bajó en canoa por el río Colorado, en dirección al golfo de California. McCandless se enorgullecía de sobrevivir con un mínimo de elementos, y una preparación bastante básica.
Durante años, McCandless había soñado con una "Odisea de Alaska": vivir de la tierra, lejos de la civilización, y manteniendo un diario de vida que describiera su progreso físico y espiritual, enfrentando las fuerzas de naturaleza. En abril de 1992 hizo autostop a Fairbanks, Alaska. Fue visto con vida por última vez por James Gallien, quien le llevó de Fairbanks a Stampede Trail. Gallien se preocupó por 'Alex', pues tenía pocos medios materiales y ninguna experiencia en el entorno de Alaska. Gallien intentó persuadir a Alex para diferir su viaje, e incluso ofreció conducirlo a Anchorage para comprar equipamiento adecuado. McCandless se negó a recibir toda ayuda, salvo un par de botas de caucho, dos latas de atún, y una bolsa de maíz.
Después de hacer una caminata a Stampede Trail, McCandless encontró un autobús abandonado como un lugar para asentarse, y se empeñó por vivir exclusivamente de la tierra. Llevaba consigo una bolsa de arroz, un rifle Remington semiautomático, municiones, un libro sobre las plantas locales, varios otros libros, y un poco de equipo de campamento. Asumió que debía cazar para poder vivir: a pesar de su inexperiencia como un cazador, McCandless capturó con éxito animales pequeños tales como puercoespines y pájaros. Una vez mató un alce, no logrando conservar toda la carne sobrante, pese a haberla ahumado sobre los arbustos, tal como le recomendaron los cazadores con que se había encontrado en Dakota del Sur.
Su diario de vida contiene entradas que cubren un total de 113 días. Estas fechas relatan la cambiante fortuna de McCandless. Después de vivir con éxito en el autobús durante varios meses, Chris decidió salir en julio, pero encontró el sendero bloqueado por el río Teklanika, que estaba entonces considerablemente más alto que cuando lo había cruzado en abril.
El 6 de septiembre de 1992, dos excursionistas y un grupo de los cazadores de alces encontró esta nota en la puerta del autobús:
“S.O.S., necesito su ayuda. Estoy herido, cerca de morir, y demasiado débil para hacer una caminata. Estoy completamente solo, no es ningún chiste. En el nombre de Dios, por favor permanezcan aquí para salvarme. Estoy recolectando bayas cerca de aquí y volveré esta tarde. Gracias, Chris McCandless. Agosto”

Era el 12 de agosto, día que escribió lo que se asume fueron sus palabras finales en su diario. Arrancó la página final del libro de memorias de Louis L’Amour, “Educación de un hombre errante”. En el otro lado de la página, Chris agregó, “he tenido una vida feliz y doy gracias al Señor. Adiós, bendiciones a todos”.
Su cuerpo se encontró en su saco de dormir dentro del autobús, con apenas 30 kilos de peso. Llevaba muerto más de dos semanas. Su causa oficial de muerte fue inanición.



jueves, 7 de junio de 2012

Nuestra mejor protección, el aura

Al igual que la tierra, el hombre está rodeado, por así decido, de una atmósfera, y esta atmósfera es la que la Ciencia iniciatica denomina aura. Es a través de nuestra aura que nos comunicamos con las fuerzas y las corrientes que circulan en el espacio; según las cualidades de nuestra aura, según su sensibilidad, su pureza, su fuerza, recibimos unas u otras influencias, o no recibimos ninguna. Vivimos rodeados de corrientes negativas, pero si tenemos un aura muy poderosa, muy luminosa, estas corrientes no pueden traspasada y llegar hasta nuestra conciencia para desquiciamos o molestamos. ¿Por qué? Porque antes de alcanzarnos, deben atravesar nuestra aura que actúa como una aduana en la frontera: no las deja pasar.
La calidad de nuestra aura, su capacidad para protegemos depende de nuestra forma de vivir.

El aura de aquél que se deja llevar por sus instintos inferiores, se convierte en una ciénaga que sólo atrae influencias oscuras y tenebrosas. ¿Cómo atraer cosas buenas cuando continuamente se crea en uno mismo una atmósfera destructiva con malos pensamientos, rencores y sentimientos de frustración? Sabed que en tal situación, aunque se nos acercaran cosas buenas, serían rechazadas por nosotros.

El problema que se os plantea, es, pues, el de saber trabajar con vuestra aura para que tan sólo reciba las corrientes favorables, creando así alrededor vuestro, una especie de campo magnético: que os protege e influye benéficamente en los seres que se os aproximan. Ignoran el motivo, pero cerca vuestro se sienten bien. En realidad, , lo que sienten, es una presencia, la presencia de seres espirituales atraídos por vuestra aura. Pues las entidades celestiales aman la luz y cuando perciben a un ser rodeado por esta luz, corren hacia él.

Es pues todo un trabajo que debéis realizar sobre vosotros mismos durante años, con el fin de atraer del universo todo lo que es verdaderamente bello y benéfico. Si yo os pregunto: "¿Os importan verdaderamente vuestra salud, vuestra belleza, vuestra paz, vuestra felicidad? ¿Queréis verdaderamente ser amados?" Me responderéis: "¡Sí, sí, es lo que más deseamos!" Entonces, ¿por qué no hacéis nada por conseguido? Todas estas bendiciones no os caerán del cielo, así, por casualidad. La mejor manera de atraerlas, es trabajar vuestra aura; gracias al amor la vivificáis, gracias a la sabiduría la hacéis más luminosa, más potente por la fuerza de vuestro carácter, y más limpia y clara mediante una vida pura. Aquél que con paciencia, con sinceridad, se consagra a la práctica de las virtudes, adquiere poco a poco un aura inmensa en la cual vienen a bañarse no solamente las criaturas celestiales sino también seres humanos que se sienten alimentados, apaciguados, fortalecidos y encaminados hacia una dirección divina.


Omraam Mikhaël Aïvanhov
EL DEBER de SER FELIZ

Dar para enriquecerse

¿Por qué siempre os estáis quejando de que os falta esto, de que os deben aquello, de que no os quieren, o que no piensan en vosotros?.. ¿Creéis acaso que todas estas lamentaciones y estas exigencias os darán la felicidad? Al contrario, actuando de esta forma os preparáis una existencia llena de decepciones y de sufrimientos. Empezad por preocuparos menos de vosotros y un poco más de los demás, veréis como muy pronto todo irá mejor.

Por supuesto, os faltan algunas cosas; pero debéis pensar que siempre os faltarán algunas yque si mantenéis esa actitud negativa, aún os faltarán más. Así pues, olvidaros un poco de lo que os falta, alegraos con lo que tenéis y aprended a trabajar con ello. Cuando se tiene como vosotros, la posibilidad de abrazar el universo entero con el pensamiento, de comulgar con todas las criaturas luminosas que lo habitan, ¿es posible sentirse pobre y solo? ¿Qué os falta aún para comprender que sois ricos, que estáis llenos y que tenéis incluso con qué ayudar a los demás?

Nunca seréis felices si no pensáis en hacer felices a los demás. Para ser feliz, hay que lograr esa dilatación de la conciencia en la que uno siente que abraza al mundo entero. Y sólo el amor permite esta dilatación.

La desgracia de los humanos es que siempre tienen miedo de perder algo, y se encierran en símismos. No comprenden que es precisamente esta actitud cerrada la que les empobrece. Para enriquecerse hay que dar. Sí, aquél que toma, se empobrece y el que da, se enriquece. Porque dar es despertar en sí mismo fuerzas desconocidas que dormían, que estaban estancadas en algún lugar, en las profundidades; al dar, estas fuerzas empiezan a brotar, a circular y se siente tal plenitud que uno mismo, sorprendido, se pregunta: "¿Cómo es posible? He dado, he dado, y soy más rico..." Pues bien, ¡esta es la nueva vida! Por todas partes oímos decir: "Hay que cambiar la vida, hay que cambiar la sociedad..." Pero ¿cómo queréis crear una nueva sociedad conservando la misma vieja mentalidad?: ¡tomar, tomar, tomar siempre, sin dar nunca!

Hay que acostumbrarse a dar, a dar lo mejor que poseemos. Los humanos han aprendido, ante todo, a tomar. Material, afectiva, mentalmente, sólo piensan en tomar; sólo les interesan las cosas y los seres en la medida en la que esperan obtener algo de ellos. Con esta filosofia, el mundo no cambiará, y los humanos seguirán sintiéndose solos, pobres y desgraciados.

A partir de ahora, acostumbraos a dar. Observad la fuente: los humanos, los animales van hasta ella para saciar su sed, y junto a ella crecen las plantas y los árboles. ¿Por qué? ' Porque no cesa de dar su agua pura, su vida. La . fuente nos enseña que tan sólo existe un verdadero método para atraer a las criaturas, y es el de dar, el de dar lo mejor que tenemos en nuestro corazón y en nuestra alma. Y ¿por qué temer la ingratitud de la gente? Peor para ellos si son ingratos, seguirán siendo pobres; y mejor para vosotros si sois una fuente, porque os enriqueceréis.


EL DEBER de SER FELIZ

Omraam M. Aivanhov

lunes, 7 de mayo de 2012

La Naturaleza Elemental V Los elementales de fuego

Al penetrar en las regiones del fuego, entramos en un extenso territorio, que tiene que ver con el desenvolvimiento del hombre, más de lo que éste se da cuenta. Del fuego obtenemos la fuerza directriz que moldea y conduce a una norma más elevada de iluminación espiritual.

Esta fuerza puede, en forma intermitente, guiar y controlar el bienestar de una nación; actúa más con masas que con individuos. El estudiante sincero nada tiene que temer, si llega a ponerse en contacto con esta fuerza; porque ella pone armonía en el mundo. Se ha de saber, sin embargo, que no hablamos del aspecto físico del fuego, sino de su contraparte superior; estos señores pueden hacer que el estudiante pase la prueba de enfrentarse consigo mismo; que su naturaleza superior se enfrente con su inferior. De esta manera, sabrá el grado de desarrollo que ha alcanzado; se le sugerirá las posibilidades más grandes de su vida y el plano original de su evolución, a través de la materia; pero será, también, consciente de un vacío, el cual no podrá trasponer en sus viajes mentales, sino mediante aspiración mucho más intensa hacia su Intimo. Si el estudiante preguntara qué hay más allá de las esferas de la llama, los seres del fuego replicarían:

No está en nosotros contestar.

Sentimos su poder dominante y una conciencia mucho más allá de la de los seres humanos.

Nada se les escapa, nada los mueve; los más elevados de ellos muestran una serenidad Jupiteriana y una austeridad, que se siente especialmente cuando toman la forma de un Faraón adepto o de un dios griego.

Estas potestades, a las cuales se ha rendido culto como a dioses, han hablado por boca de los profetas para el mejoramiento de las naciones. En Grecia, el gran elemental del fuego, conocido como Apolo, guió valiéndose de las pitonisas de Delfos el bienestar espiritual de aquella nación y de las vecinas. A veces, estos elementales pueden impresionar a algún sensitivo para que guíe a una nación, en los momentos de peligro. Juana de Arco es un ejemplo.

Los oráculos délficos han moldeado muchas mentes con sus cualidades iluminadoras, y los Iniciados hablan con gran reverencia de aquellos a quienes llaman Hijos nonatos de la Llama. Estos son los que se aparecen en este mundo, pero no pertenecen al mismo.

Cuando el estudiante puede evocar el elemento de fuego dentro de su cuerpo, crea un escudo que lo protege contra su naturaleza inferior; pues, como los elementos inferiores del cuerpo se resisten a esa llama, son consumidos por la energía de la misma. El despertamiento de esta fuerza es el instrumento del hombre divino; pero de esto nos ocuparemos en otro capítulo. La razón de su importancia está en que la Naturaleza conserva, en tales regiones, nuestros registros más elevados.

Cuando el estudiante puede actuar a base de esta conciencia del fuego, se le da un concepto más amplio de la manifestación de la Realidad en la humanidad; pues, una vez acostumbrado a la escala vibratoria del fuego, poseerá y comprenderá, entonces, las características del oráculo. Estos soberanos del fuego podrán, así, unirse en un futuro período, en el cual están contenidas las leyes que se han de dar al hombre para aproximarse a su propio Intimo.

El estudiante siempre ha de tener presente que, cuando desea penetrar estos reinos, ha de estar limpio de cuerpo y de mente; de otra manera, será como si un salvaje intentara trasponer los portales de una universidad.

De la misma manera que el mundo está dividido en continentes y países, así también hay un mapa que muestra las divisiones y los elementales que, como rey o reina, rigen tales divisiones.

Similarmente, en nuestro mundo, cada nación tiene su protector especial, el cual la guía y se esfuerza para que se mantenga fiel a su desenvolvimiento prescripto.

Uno de los momentos decisivos, en la vida del estudiante, es cuando sus plegarias y aspiraciones son contestadas con la aparición de uno de estos grandes Seres. Los ocultistas avanzados los conocen con nombres tales como El Hombre de Verde Faz, que instruye a uno en la Sabiduría de la Luna, el Griego Hermoso o el Gran Atlante.

Los estudiantes encuentran agradable comparar notas con sus hermanos, con respecto a experiencias similares y, aunque cada uno tiene su propia individualidad que desarrollar, existe similaridad en sus iniciaciones.

Al estallar un incendio, los elementales inferiores del fuego son atraídos con gran rapidez.

Me decía una vez un bombero: “Es sorprendente la manera como se propaga de pronto el fuego, precisamente cuando uno lo cree dominado”. Las personas impregnadas de este elemento, con frecuencia, son inducidas por el Enemigo Secreto, a destruir por este medio. Los piromaniáticos no debieran ser encarcelados, sino tratados como enfermos mentales, a quienes una atmósfera diferente podría curar, poco a poco, de tales tendencias.

Al penetrar en esas regiones, en vez de experimentar calor, como podría esperarse, el estudiante se encontrará, precisamente, con lo opuesto. Se nos dice que, la razón por la cual el sol irradia calor es porque la densidad del mismo se rebela contra su contraparte superior, conocida por los ocultistas como el Sol tras del sol.

La historia registra muchos relatos sobre la aparición de estos Maestros elementales a los grandes hombres del pasado.

Incluímos aquí un mensaje de un elemental del fuego a un estudiante: “Antes de que nacieras yo te conocí en las esferas internas, y convinimos en reunirnos cuando tú volvieras y te armonizaras con mi inteligencia. Después de este largo período, he venido a ti a fin de instruirte en la obra que nos interesaba a ambos. El fuego que has percibido hoy, con su sexto sentido, fué la señal que te daremos siempre que estemos aquí, pues hay quienes me siguen y que te ayudarán y apoyarán. Una vez hablamos de tu trabajo en una época en que habías nacido en Egipto, y presencié tu insurrección en cierta provincia. Alcanzaste gran poder en tus esfuerzos para socavar la autoridad del gobernante, bajo cuyo cetro tenías mando. Fracasaste en esta conspiración y fuiste decapitado. Pero pudiste ganar el interés de los grandes elementales de vapor ígneo. Gran parte de tu conocimiento estaba cerrado; pero nosotros podemos abrirlo y servirte fielmente”.

En el Templo de la Esfinge se encuentra una amplia cámara, en la que cuelgan guirnaldas de esencias de la Naturaleza, las cuales vibran al ritmo de ésta y dan a la mente el poder de analizar sus elementos. Pendiente de esta cámara hay una vasija, en forma de cúpula, a la que se puede llamar caja sonora de la Naturaleza. Los pensamientos son cosas que poseen sonido, color y forma, y este instrumento los transforma en habla visibles (pues registra los acordes musicales silenciosos, que dan forma a nuestros pensamientos) y se permite al estudiante observar cómo se materializan sus pensamientos. Este conocimiento enseñará al estudiante cómo dar a sus pensamientos la actividad, que ha de estimular a otras mentes a pensar, y lo capacitará para proyectar sus pensamientos hacia cualquier parte del mundo. Como la naturaleza también posee este poder, se enseña al estudiante la manera de protegerse contra el aspecto inferior de la creación elemental y del mundo astral. Este es también el método empleado por los yoguis,
cuando desean telefonear a cualquier parte de la tierra.

El Colegio de la Esfinge elemental es la casa, a medio camino hacia la comprensión de la Naturaleza y allí somos introducidos en sus leyes.

Nuestras mentes no se turban en esta cámara; aspiramos a la gran Realidad, presente siempre allí, y nos situamos en la multiplicidad de su tiempo. Allí nos damos cuenta de que, el impulso que hemos sentido, durante toda la vida, ha sido la señal, que nos hace la Naturaleza desde su propio Intimo, para que ganemos sus atributos. Nadie puede escapar de este fuerte impulso; o sea, del llamado de la Naturaleza a volver a ella.

Los soberanos elementales dan a los estudiantes sus atmósferas; ello clarifica los desperdicios de sus auras y los transmuta en otras substancias. Ello despierta a los centinelas dormidos, los cuales abren sus puertas a las influencias de la energía cósmica, y el estudiante es elevado a la fuente de aquéllos, de la cual brota la hora inmortal del recuerdo.

El propósito real de la Naturaleza es destruir toda ilusión en nuestras atmósferas e infiltrar en nosotros su expresión; pues un Instructor nos espera en todos los paraísos elementales.


Extracto de Dioses Atómicos - LA NATURALEZA ELEMENTAL

La Naturaleza Elemental IV Elementales del aire

Los seres que moran en la contraparte superior del aire de la Naturaleza, desempeñan una importante función en la evolución del hombre. En esos mundos encontramos la antigua herencia de nuestras mentes; pues debiéramos tener constantemente presente que, la Naturaleza es el depósito de nuestros registros pasados; es muy posible, para el hombre de tendencia literaria o artística, encontrar de nuevo las obras valiosas que creó en tiempos muy lejanos. El estudiante se dará cuenta, por tanto, del por qué reverenciamos a estas Inteligencias Superiores, y nunca volverá a interesarse en los fenómenos del espiritismo, en que pululan un enjambre de espíritus inclinados a la tierra.

Los silfos y sílfides superiores son grandes eruditos y poseen memorias muy notables.

Como prolongan sus vidas durante períodos considerables, tienen acceso a un extensísimo campo de experiencia e información; pueden recordar lo escrito por los eruditos del mundo y presentar, de ingeniosa manera, diferentes sistemas de filosofía. Ellos miran estos estudios desde un punto de vista enteramente diferente al nuestro. Nosotros estudiamos los temas con el deseo de saber lo que el filósofo tiene que enseñar; pero tales seres nos dirán lo que los filósofos no enseñan.

Nos dirán cuál es el proceso que se desarrolla en el momento de la muerte; una parte de ellos se prestan voluntariamente para resguardarnos durante nuestro pasaje por la región de alucinaciones, conocida como Purgatorio.

Cuando un silfo está a nuestro lado irradia una cualidad solar que nos estimula a pensar más elevado. El método de instrucción que ellos emplean, es, con frecuencia, de carácter visual, presentando escenas de la vida pastoral de Arcadia. Es como si uno alcanzara un chispazo de conciencia cósmica, en que uno llega a verse como parte de un pasado que se hace real.

Nos dan, también, el conocimiento de los rituales de la Naturaleza, cuando rendimos culto a dioses y estrellas. Podemos, también, aprender cosas relacionadas con los libros de la antigüedad.

Los silfos sólo consideran de valor una cosa, cuando está impregnada de átomos del sol; de la misma manera que, los seres del agua juzgan el valor de una cosa por las cualidades lunares o neptunianas que posee. Porque ellos dicen: “Donde se oculta valor real, allí brillan los rayos del Sol”. Es interesante notar que, a veces, refiriéndose a ciertas vestiduras e imágenes religiosas, dicen que sus poseedores han atraído los rayos del Sol a su atmósfera. También hablan de la intolerancia y de la crueldad de la humanidad.

Los silfos inculcan en el estudiante la importancia de alcanzar lo que se llama la conciencia del Conocedor; es decir, conocer una cosa sin pensar. Es un método instantáneo. Por ejemplo, si preguntáramos a un yogui avanzado dónde nos encontraremos a las diez de la mañana del día siguiente, el yogui daría de inmediato la contestación correcta, como se comprobaría después. Cada uno de nosotros posee este principio de dirección repentina; pero es esporádico.

Quien vacila está perdido.

La vida animal utiliza este método; pues, cuando algún peligro la amenaza, sabe qué hacer sin la acción del pensamiento; tampoco sufre, en su estado natural, ansiedad como el hombre, una vez que el peligro ha pasado. Los silfos dicen que, cuando amenaza el peligro, hay que hacerle frente; pero que no se ha de pensar en él hasta que se presente. Ellos han registrado los dichos de muchos profetas y poseen los secretos de muchas organizaciones ocultas, que todavía florecen.

La piel de las hermosas sílfides brilla como iluminada por un sol oculto y muestra la madurez y abundancia de salud. Son de naturaleza caprichosa y piensan que las vanidades de nuestras mujeres son algo atrasadas. El tipo de silfo o sílfide, con el cual el estudiante se pone en contacto, es un reflejo de sí mismo. Son maestros viejos en analizar y leer los pensamientos: nada escapa a su observación y pueden traer a nuestra memoria todos nuestros pensamientos de durante el día, incluso aquellos que no quisiéramos que fueran conocidos.

Para el artista ocultista, tienen el maravilloso poder de presentar cualquier indumentaria que desee ver; aunque esto es algo así como el suplicio de tántalo, porque pasan como una exhalación en todo su esplendor, y dejan en la mente sólo el recuerdo de una sonrisa alucinadora.

Las divisiones inferiores de los elementales del aire componen un mundo, el cual nos interesa poco; por cuanto nos lleva a los campos de la nigromancía, de la brujería y de la magia.

Estos silfos y sílfides de orden inferior pueden aparecer a los sensitivos como personalidades de carácter histórico y causar enfermedad y malestar al médium. Pueden destruir la elasticidad fluídica de la envoltura astral, por medio de lo que los ocultistas llaman sonidos vocales quebrados, y dotarlo de cualidades minerales. Esto es como la sacudida nerviosa, producida por una explosión, aunque de clase diferente, y es causa de perturbaciones mentales y, a veces, de locura. Consideramos que interesará al estudiante saber algo sobre el lugar o posición que el verdadero médium debiera ocupar en la Sociedad.

En el remoto pasado, tales personas eran tratadas con cuidado y reverencia; porque, a veces, los dioses elementales hablaban por mediación de ellas; por tal razón, se las consideraba como semidivinas. En lo futuro, respetaremos a nuestros sensitivos y cuidaremos de su bienestar moral y social; les daremos oportunidad para desarrollar sus poderes superiores, sin poner en peligro en la lucha para ganarse la vida, los dones que ya poseen.

La ley de Oriente es que, nadie debiera recibir dinero por ejercitar tales dones. Esta se conocecomolaGranLey.

El sensitivo es quien ha desarrollado un cuerpo astral y un cuerpo mental inferior, capaces de responder a vibraciones más elevadas. Es para esto que los silfos se ponen al lado de los sensitivos, que son puros de corazón y a fin de proteger su preciosa armadura contra las mentes dominadas por el Enemigo Secreto; compadecemos a la mente que exige del sensitivo cosas que están más allá de la receptibilidad natural del mismo. Los sujetos en trance son, con frecuencia, dominados por la mente hipnotizadora de otros, y se ven forzados a investigar asuntos privados de personas ajenas. Pero, como la mente hipnotizadora trata de infringir las leyes de la Naturaleza, con el tiempo, encontrará a los guardianes de ésta que demandarán justicia.

Porque los silfos de los planos superiores hablan, con frecuencia, de su propio Intimo, quien los dirige y agrupa, a fin de que puedan destruir a sus enemigos.

El mundo está lleno de gentes que se aprovechan de la credulidad del público; a veces y a causa de su pobreza, un sensitivo, digno de grandes cosas, se embrutece por ignorancia. Por esta razón se debe examinar el valor moral, físico y espiritual de los médiums, para colocarlos de nuevo como oráculos en sus templos.

En la actualidad, muchas personas, inspiradas por su Enemigo Secreto, piden al sensitivo que hagan cosas que ellos mismos se niegan a hacer. Esto, por ir contra la ley interna, daña las membranas astrales, lo mismo que el cuerpo del sensitivo, los que podrían utilizar para enriquecer la mente con conocimiento mucho más allá de la percepción humana.

Los silfos desdeñan a quienes se alaban de sus poderes y posesiones.

Ellos pueden magnetizar cualquier objeto, ante el cual las mentes devotas hayan orado y, penetrando en la atmósfera de tal objeto, pueden, a veces, impartirles una radiación y movimiento de los ojos, cuyas pestañas se abren y cierran; las mentes sensitivas, al ver esto, afirman que ha ocurrido un milagro. La razón de que los silfos hagan esto es que, el culto rendido a tales imágenes posee elementos similares a los de su propia naturaleza. Las imágenes parlantes (de las cuales hay muchas más de las que se cree) son de naturaleza similar.


Extracto de Dioses Atómicos - LA NATURALEZA ELEMENTAL

La Naturaleza Elemental III Los elementales de agua

Vamos a ocuparnos ahora de los estados acuosos o variables de la conciencia.

Nuestros cuerpos son, principalmente, fluídicos, y las fuerzas acuosas de la naturaleza están estrechamente vinculadas a ellos. Como los estudiantes saben, estamos entrando en la

Era Acuaria, la cual podemos simbolizar por el agua.

A medida que penetramos en nuestro interior, nos ponemos en contacto con estos elementos superiores de agua y penetramos en una nube de densidad singular (la atmósfera en que ellos viven), la cual no es agua, sino un vapor etérico peculiar. Estos elementales pueden manipular nuestra sensibilidad como el músico manipula un instrumento, muy especialmente en la luna llena, y pueden intensificar nuestras impresiones sobre una cosa o estado de ánimo.

Como su sabiduría se relaciona con la de la luna, este estudio requerirá del estudiante gran preparación, por cuanto la sabiduría más grande, que la tierra ha alcanzado, procede de un remoto período lunar (diremos de paso que, la esfinge es el símbolo de tal época); en una esfera interior, podemos visitar el templo de la esfinge y encontrar allí a la gran inteligencia elemental que guarda sus enseñanzas. Muchos de los monumentos dejados por civilizaciones antiguas son imágenes grabadas de fuerzas elementales.

Poseemos tantos elementos variables en nuestra naturaleza que, cuando penetramos en tales regiones, casi perdemos conciencia de nuestra propia individualidad, sumergiéndonos en los recuerdos de edades pasadas en que hicimos el peregrinaje por la densidad de la materia.

Cuando un elemental del agua aparece por primera vez al estudiante, se presenta como un grupo de estrellas que va tomando forma lentamente, a medida que manipula la substancia mental, hasta que toma la de lo que desea representar.

La Naturaleza nos responderá, cuando la amemos, y los reyes elementales nos traerán el recuerdo del tiempo en que la Naturaleza era adorada, y ellos invocados por los pueblos de Arcadia, quienes los llamaban “Hijos de la Mañana”. A estos dioses del agua se les ofrecían los primeros frutos de la tierra, en reconocimiento de su poder de fertilizar el suelo y enviar las anheladas lluvias. El estudiante puede volver a aquellos días, en que vivía de acuerdo con la Naturaleza, y poseía la inteligencia de ésta, que ahora ha perdido. Era el tiempo en que seres semidivinos enseñaron el arte de trabajar la tierra, de dar formas a sus herramientas y a profundizar y utilizar los depósitos de la Naturaleza.

En aquellos días, el suelo era diferente al de la época presente, porque el hombre ha deformado la Naturaleza, destruyendo la belleza y la paz de ésta.

Que yo sepa, los elementales del agua nunca han sido reproducidos o analizados por el arte pictórico, salvo en el caso de algunos adeptos artistas chinos y algunos sacerdotes japoneses, budistas primitivos.

Algunas veces, los elementales del agua aparecen como mujeres, con ricos y maravillosos adornos y pelo que brilla como la piel de nutria y con destellos eléctricos. Al principio, pueden desvitalizar al estudiante, pues tienen que absorber de la atmósfera ambiente las propiedades que les dan densidad. Cuando uno estudia el poder de adornarse de estos elementales, se da cuenta de cuán limitado es el arte de la presente época. Los materiales y los diseños son extraños para nosotros. Por ejemplo, emplean un material fluídico que, cuando se mantiene estacionario, se parece a coral lustrado o piedra arenisca de color gris rosado, de un tono que parece natural para toda la gama de colores y adornos. A diferencia de los gnomos, estos elementales mantienen, en sus diseños, armonías suaves y parece que tienen maravilloso dominio sobre las notas de color.

Los elementales del agua irradian luz de mentes puras, y revelan al estudiante sus cualidades similares, hasta que éste se da cuenta, de pronto y con gran sorpresa, de la densidad de su mente y cuerpo propios.

Quienes atraen a los seres inferiores del agua (lo que se recomienda al estudiante que no haga; pues la curiosidad puede perderlo), con frecuencia son esclavizados por un elemental gelatinoso, que puede viajar y materializarse parcialmente y ser visto por personas sensitivas.

Aparece durante los estados de sueño de sus víctimas disolutas. Este parásito mora en casas de mal vivir y en los lugares donde el vicio abunda. Se lo llama pulpo elemental y es creado por los pensamientos enfermizos y las pasiones de razas diferentes, unidas en un grupo compuesto; puede también imprimir su peso sobre sus víctimas.

Los elementales superiores sienten poco respeto por nuestras leyes y costumbres; por cuanto no nos hemos aliado todavía con las enseñanzas de nuestros Iniciados.

Los métodos de comunicación de los mismos tienen la rapidez de una ametralladora. Es una pantalla, en rápido movimiento, de frases de las que, ciertas palabras se graban particularmente en la memoria; de manera que, después de oír una docena de frases, notamos que las palabras acentuadas forman una frase de significado algo diferente y ésta es la clave del significado de la conversación.

El cutis de estos seres es generalmente rubio y emana de ellos un olor fosforescente. Sus reyes anuncian, usualmente, su presencia con el símbolo del tridente.

Aunque muchas organizaciones ocultistas emplean símbolos, pocas de ellas entienden el empleo correcto de los mismos. Pocas personas poseen la sabiduría de utilizar substancias elementales en formas simbólicas. Los símbolos, que se nos han transmitido, tienen su contraparte superior y, una vez los empleamos de manera adecuada, pasaremos a escuelas internas de instrucción. Este conocimiento jamás ha sido dado al no iniciado. Cada división de la Naturaleza tiene su símbolo clave y los cuidadores de éstos miden las aspiraciones y méritos de quienes buscan entrar en sus regiones.

Mediante estrecha alianza con estos seres, el hombre tiene, con frecuencia, el privilegio de darles parte de la substancia de su Intimo; de esta manera, les confiere una inmortalidad similar a la del hombre.


Extracto de Dioses Atómicos - LA NATURALEZA ELEMENTAL